«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

martes, 14 de marzo de 2017

Juanjo Braulio: «Como escritor, mi función no es impartir lecciones de moral ni abrir debates, sólo juego con los datos para hacer ficción»

Nº 506.- Tras el éxito de su primera novela, 'El silencio del pantano', cuya adaptación cinematográfica ya está en marcha, Juanjo Braulio regresa a las librerías con un thriller literario, 'Sucios y malvados', publicado por Ediciones B, que combina una trama policiaca con una profunda reflexión sobre la justicia, el sexo, el poder y la violencia contra las mujeres. Al igual que en su anterior entrega, Valencia es también el escenario de ‘Sucios y malvados’ y en la capital del Turia, minutos antes de la presentación de su libro en la Librería Soriano de la calle Xàtiva, arropados por una estantería repleta de volúmenes, compartí unos minutos con Juanjo para hablar sobre su nueva historia.
Juanjo, ¿‘Sucios y malvados’ es consecuencia del éxito de ‘El silencio del pantano’?
No, no, se trata de algo completamente distinto. Mi idea al escribir esta novela es airear otra historia que se mueve por cauces diferentes. Comparte con la primera el escenario de la ciudad de Valencia, un lugar en el que me encuentro particularmente cómodo, pero nada más.
Pero, ¿si no hubieras publicado la primera habrías escrito esta segunda novela?
Probablemente no. En esto de escribir historias no es que yo acumule mucha experiencia, pero lo que sí tengo claro es algo que antes oía decir a algunos escritores y no entendía: para escribir hay que encontrarse fuerte, porque construir una novela como esta requiere un esfuerzo considerable que te consume muchas horas, no solo de tu tiempo sino también de una parte de ti. En cada página dejas un trocito de tu piel y si no dispones del suficiente ánimo para hacerlo, te sientes muy frustrado. En ese sentido, el éxito de ‘El secreto del pantano’ me encorajinó y me dijo que podía volver a intentarlo.

sábado, 11 de marzo de 2017

'100 años de TB0' en El Cultural del diario El Mundo

Ayer viernes, 10 de marzo de 2017, El Cultural del diario El Mundo publicó un magnífico artículo de Felipe Hernández Cava sobre el libro '100 años de TBO. Un hito de la cultura popular', recientemente editado por Ediciones B, y cuyo autor es Antoni Guiral. Además le dedicó su portada semanal. 

¿Se puede pedir algo más? Pues, sí, claro que se puede. 

Por ejemplo, una entrevista con Guiral, autor del libro, que es un experto en cómics y tiene muchas cosas que decir sobre la historia del cómic peninsular. De todos modos es de agradecer que El Cultural se haya acordado del TBO en particular (del cómic suele ocuparse con relativa frecuencia), aunque a quien suscribe se le queda un cierto sabor agridulce a partir de la página 12 del suplemento. 

Herme Cerezo

Inma López Silva: «Me gusta que los personajes elaboren la historia a partir de sus propias acciones»

Nº 505.- Inma López Silva ha escrito una novela cuyas protagonistas - se trata de una narración coral - son cinco mujeres. Cinco mujeres de procedencias muy distintas que, en un momento determinado, han ido a confluir en un mismo lugar común, la cárcel de A Lama, donde prosigue su vida en régimen de privación de libertad. A muy grandes rasgos éste es el sustrato de ‘Los días iguales de cuando fuimos malas’, editada por Lumen, y también el objeto de la conversación que sostuve hace unos días con esta escritora gallega, cuya trayectoria literaria, a juzgar por las obras publicadas y él éxito alcanzado con ellas, es ya muy importante.
Comenzamos por una pregunta obligada para escritores que entrevisto por primera vez: ¿qué significa escribir para Inma López Silva?
Escribir para mí implica vivir. Es el aire que respiro. No podría no hacerlo y no concibo un día sin escritura. Creo que escribo incluso cuando no escribo nada.
¿Cuál fue la primera imagen que te movió a escribir esta novela?
No hubo una imagen, sino una conjunción de temas a los que atribuí un espacio. Se trataba de escribir sobre el mal y la falta de libertad desde el punto de vista femenino, es decir, cómo las mujeres vivimos habitualmente bajo sospecha (el pecado original, ya se sabe…) y cómo eso nos hace menos libres. Son temas evidentemente literarios y no muy originales, lo sé, pero ese era mi punto de partida para el que todavía no había encontrado las historias correspondientes. Hasta que un día, no recuerdo bien por qué, encontré el espacio que me proporcionaría la unificación de todas esas ideas y, sobre todo, las historias para contarlas: el módulo de mujeres de una cárcel.
‘Los días iguales de cuando fuimos malas’, ¿qué fue antes el título o la novela? ¿Cómo se te ocurrió?
Fue antes la novela, sin ninguna duda. Me costó horrores ponerle el título. Le di mil vueltas hasta que empecé a dar forma a dos ideas: necesitaba que en el título estuviese una de las ideas de la novela, la de una supuesta maldad pasajera y la idea que todos los personajes repiten constantemente: en la cárcel todos los días son iguales.
Novela coral con una voz en primera persona y el resto en tercera, ¿por qué esa estructura?
En este punto creo que la explicación se orienta más hacia la primera persona. La idea coral tiene que ver con la cárcel como depósito de historias que, aun distintas, tienen denominadores comunes en la pobreza, la discriminación y la desigualdad. Es fácil contar eso focalizando la narración en cada personaje y jugar a que el punto de vista vaya y venga de una a otra. La primera persona, en cambio, tiene que ver con un doble interés. Por una parte está la apelación directa a un lector que, interiorizando en su imaginación el discurso de un yo, se ha de plantear si haría lo mismo, si podría acabar en la cárcel por un cúmulo de fatalidades o de locuras como la Escritora, si su juicio sobre la primera persona es el mismo que sobre el otro. Por otra parte, está la reflexión metaliteraria por la cual pretendo hacer varios juegos: el de la verdad y la mentira sobre lo que se cuenta de la cárcel y lo que se cuenta de la Escritora, que coincidiendo en muchos elementos (empezando por el nombre) con la autora del libro, plantea la duda sobre la veracidad, los límites de la ficción y, sobre todo, el juicio colectivo sobre la supuesta respetabilidad: si realmente esa Escritora fuese yo, Inma López Silva, que cuenta que ha estado en la cárcel, ¿dejaría de tener para ti, lector, mi halo de respetabilidad e incluso honorabilidad que tenía hasta ahora? Es una forma de situarnos ante nuestra hipocresía colectiva cuando nos enfrentamos a la cuestión de las cárceles, esos lugares donde escondemos todo aquello que nos avergüenza y que pensamos que nunca nos afectará a nosotros que somos tan “buenos”.

domingo, 5 de marzo de 2017

Dos artículos interesantes: uno sobre el espía Kim Philby y otro sobre el dibujante Wil Eisner.

El diario 'El País' de hoy, 5 de marzo de 2017, en su apartado de Cultura lleva un interesante artículo de Guillermo Altares sobre el libro de próxima aparición 'Un espía en la trinchera. Kim Philby en la Guerra Civil española', escrito por el periodista Enrique Bocanegra y editado por Tusquets, en el que habla de este espía, en realidad doble agente, que, en algún momento, fue contratado para asesinar a Franco.

Dentro de este mismo apartado, nos encontramos con otro artículo, éste escrito por Borja Hermoso, Will Eisner: del superhéroe al cómic literario', en el que habla del genial artista del cómic norteamericano, aunque este término, cómic, no fuera del agrado del propio Eisner.
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A disfrutar con su lectura, si les place.

María Pérez Heredia: «En el tipo de literatura al que yo aspiro, el lector ha de mostrarse activo»

Nº 504.- La escritora María Pérez Heredia acudió al Colmado Rivera de Valencia a primera hora de la tarde de un día de febrero. El objetivo de nuestro encuentro era hablar de su segunda novela publicada, ‘Starman’, la historia, contada en quinientos días, del vertiginoso ascenso de Clay Cassady, un camarero que trabaja en una cafetería de Los Ángeles y que, descubierto por el agente Salomon Stanley, de la noche a la mañana se convierte en la más brillante estrella de Hollywood. ‘Starman’ habla sobre la fama, el vacío y la capacidad de gestionar el éxito. Arropados por un murmullo de cafetera exprés, platos vacíos, desfile de camareros y la sintonía de ‘Pam Pam Americano’, canción recurrente y sobada, comenzamos nuestra conversación.

María, ¿qué significa escribir para ti?
Escribir lo significa todo para mí. Es mi manera de expresarme, lo que sé hacer.
Estás estudiando Filología Hispánica, ¿de dónde sacas el tiempo para tus novelas?
Afortunadamente tengo un buen horario en la facultad y no me veo obligada a madrugar, así que escribo por las noches.
Para una mujer tan joven como tú, ¿la literatura es una salida más, una ayuda para afrontar un futuro que se puede intuir incierto?
Escribir es LA SALIDA. Estudio la carrera por si la escritura no me funciona como yo quiero que lo haga. No es que desprecie la formación universitaria ni mucho menos, pero lo que yo quiero es escribir.

Artículo sobre Glenn Gould en 'Babelia'

'Babelia' publica esta semana un interesante artículo de Ramón del Castillo sobre el pianista canadiense Glenn Gould, fallecido en 1982. Aquí está el enlace para leerlo.

sábado, 4 de marzo de 2017

'Return to Ommadawn' el nuevo trabajo de Mike Oldfield


El británico Mike Oldfield ha vuelto a grabar y tiene nuevo cedé en el mercado: 'Retourn to Ommadawn'. El periodista Nacho Serrano del diario ABC le entrevistó el pasado 14 de febrero. Este es el enlace de la entrevista con el músico de Reading.

Javier Cercas: «No podemos reivindicar el franquismo, sino condenarlo»

Nº 503.- Valencia para presentar su última novela, ‘El monarca de las sombras’, editado por Literatura Random House, donde habla de Manuel Mena, un tío-abuelo suyo, héroe familiar, que participó en la Guerra Civil. En el bando franquista. Murió en la batalla del Ebro. Se había convocado rueda de prensa. Imposible conseguir exclusiva. Una rueda de prensa sabe a escaso. Siempre. Apenas si salimos a pregunta por medio. Con suerte, dos. Poca recompensa para el trabajo previo. Nos reunimos en torno a una mesa alargada. Cuarenta y cinco minutos por delante. Al fondo la barra del bar. Suspendidos del techo dos estantes con botellas de vino. En la decoración predomina el verde. También un indefinido tono gris en las paredes. Hay cuadros, ventanas y un par de columnas. Las sillas marrones, con respaldo de varillas. Cercas dirá después que unas pocas gotas de ficción bastan para convertir cualquier texto en ficticio. Sus novelas mezclan ambas cosas. Realidad y ficción. Ficción y realidad. ¿Resistiré la tentación de hacer lo mismo ahora, aquí, en esta rueda de prensa?

«Pasé dos años en Estados Unidos – comienza Cercas –, vivía en Urbana, un lugar del Midwest situado en medio de ninguna parte. Allí descubrí una de las cosas más importantes de mi vida: el libro que necesitas no es el que buscas en cualquier biblioteca, sino el que está a su lado». A pesar de este descubrimiento, no acostumbra a escribir en estos lugares. «Soy usuario de bibliotecas, me gusta ver los libros, consultarlos y sacarlos, pero no trabajo allí. Lo mejor que se puede hacer en cualquier lugar es construir bibliotecas, sólidas y accesibles, lo demás es accesorio. Estados Unidos es un país muy bárbaro, pero en la biblioteca del más pequeño de sus pueblos puedes encontrar los grandes clásicos de la literatura».

domingo, 26 de febrero de 2017

Gonzalo Canedo, editor

La noticia publicada el 16 de enero de 2013 en el diario El País, referida al fallecimiento y personalidad del editor Gonzalo Canedo, es interesante para complementar la entrevista de Iván Repila. 

Iván Repila: «Me fascina que una misma metáfora pueda sugerir cosas distintas en cada persona»

Nº 502.- Valencia brilla. Casi como en tarde fallera. Tengo el tiempo justo. Y la agenda apretada. Combino caminata ligera con transporte urbano. Línea 5, «Interior». El bus se detiene en la parada del IVAM. Me bajo. En la terraza, sentado a una mesa, un tipo joven, solo, delgado, con barba. Nadie más. No estoy seguro de que sea el escritor con quien quedé citado. Así que mejor me acerco y pregunto. «Iván». Responde: «Sí, soy yo». Se pone en pie. Apretón de manos. «¿Tomas algo?», pregunta. «Un cortado. Descafeinado. De máquina», respondo antes de que se vaya a por él. Iván Repila es el autor de ‘Prólogo para una guerra’, editada por Seix Barral, la novela que cuenta la historia del prestigioso arquitecto Emil Zarco a quien han encargado un proyecto urbanístico donde podrá exponer sus ideas sobre la esencia y el destino de los hombres, una larga estirpe que debe progresar y perpetuar los grandes logros de sus antepasados. En la misma ciudad, otro hombre, el Mudo, viaja en sentido contrario, pretende la desaparición, la ruptura con una sociedad que no le corresponde. El Mudo no quiere compañía. No habla. Ambos personajes están heridos: uno por la imposibilidad de realizarse; el otro, por una pérdida irreversible. Iván regresa con el descafeinado de máquina. Se sienta. Prende un pitillo. El humo se eleva, engullido por el aire. Preparo la grabadora. Pulso la tecla rec. Compruebo que funciona. Piloto rojo encendido. Comenzamos la conversación.
Iván, es la primera vez que te entrevisto y esta pregunta es casi obligatoria: ¿qué significa o qué es para ti la escritura?
Uff, podría responderte con tópicos u otras cosas, pero en verdad yo diría que es la actividad con la que mejor me lo paso.
Hasta ahora solo has publicado novelas, ¿no te tientan los cuentos?
Es verdad, cuando era un chaval hice cuentos, pero fueron pocos y todos tenían vocación de novela. Ahora he escrito algunos más, pero por encargo. Es un género que ni lo odio, ni lo admiro, pero me va mejor la distancia larga. Lo mío creo que es la escritura de aliento prolongado.

martes, 21 de febrero de 2017

Ramón Pernas: «No hay nada más mágico que lo real y más real que lo mágico»

Nº 501.- Ramón Pernas dice de sí mismo que gusta «del viaje y de las ciudades donde habita la nostalgia. Soy fiel a Italia y sufro el síndrome de Estocolmo cuando frecuento las ciudades del norte de Europa. Amo los buenos vinos, soy cinéfilo melancólico y creo firmemente en el poder sanador de los libros, de todos los libros». Con motivo de la publicación de su nueva novela, ‘El libro de Jonás’, en palabras de su autor «una narración agridulce y sentimental», delicadamente literaria y evocadora basada en las voces de sus protagonistas, que llegan desde su infancia en un pueblo gallego costero, Vilaponte, hasta el comienzo de su ancianidad, momento clave para reencontrarse con los niños que fueron y hacerse por fin los favores que se deben, Ramón Pernas se acercó por Valencia y en el Colmado Rivera, salpicados por la potente música ambiental y el murmullo, no menos potente, de una cafetera exprés, pudimos conversar durante unos minutos sobre su novela.
Ramón, ¿cómo surgió la idea para escribir ‘El libro de Jonás’?
Viajo con frecuencia a Vilaponte, allí veo la sombra de todo lo que fuimos y recupero amigos que fueron mis compañeros de juegos infantiles, aunque echo de menos al que soñó conjuntamente su futuro y se escalabró, al que emigró e incluso a quien ha muerto. Así que me conjuré conmigo mismo para devolverles parte de su memoria sentimental. Para eso me apropié de un suceso, no sé si cierto o no, el de la varilla de un paraguas que impactó en el ojo de Justo Pastor, que rodó por el suelo y se convirtió en un ojo que veía más allá y fue enterrado dentro de una caja llena de orujo, sobre la que floreció un almendro. En la novela, la visión tiene mucha importancia porque, además de este episodio, uno de los protagonistas es un sastre ciego.

domingo, 19 de febrero de 2017

500 entrevistas

500 entrevistas


Con la entrevista realizada a la escritora Care Santos, Premio Nadal 2017, El Eco de las Voces ha alcanzado las quinientas entrevistas publicadas. 

Gracias a todos por vuestra paciencia lectora.

Care Santos, ganadora del Premio Nadal 2017: «Me parecía necesario homenajear a unas mujeres educadas bajo el franquismo, en una sociedad retrógrada, católica por imposición y machista»

La escritora catalana Care Santos acaba de ganar el Premio Nadal con ‘Media vida’, editada por Destino, una novela en la que, a través de las vidas de cinco amigas a lo largo de treinta años, retrata a una generación de mujeres que tuvieron que construir sus destinos en la España de la Dictadura y la Transición, en un momento en que la hipocresía de aquellos que querían mantener las formas a cualquier precio se enfrentó con nuevas miradas sobre la amistad, el amor y la libertad. ‘Media vida’ es un relato sobre el peso de la culpa, la importancia del perdón y sobre cómo nos afecta el paso del tiempo. ‘Media vida’ es una novela que atrapa al lector sin soltarle hasta el punto final de la página cuatrocientos ocho, la última, obviamente.
Ante todo, Care, enhorabuena por el Premio Nadal. Como escritora, ¿ganar el Premio Nadal, que es el más antiguo de todo el estado español, tiene un atractivo especial que no poseen otros concursos literarios?
Desde luego que sí. Es un premio con el que sueña todo el que se considera escritor, aunque presentarse es un gran atrevimiento. Por eso ganarlo reporta tanta felicidad.
Por cierto, presentaste la novela con el seudónimo de Julia Salas, el nombre de una de las protagonistas, ¿cómo se te ocurrió?
Me gusta utilizar nombres de mis propios personajes, como si fueran amuletos. De algún modo, cuando termino una novela son tan queridos para mí que utilizar sus nombres es un modo de tenerlos cerca por más tiempo.
Para ti, ¿este premio es importante por el dinero, por el reconocimiento de los miembros del jurado o porque todavía te hace más visible entre los lectores?
La dotación económica del Premio Nadal es insignificante en comparación con otros premios de su categoría. No creo que nadie se presente al Nadal por el dinero, sino por otro tipo de premio -mucho más importante-: los lectores. Haber ganado este premio me permitirá acercarme a un grupo numeroso de lectores que nunca antes me habían leído y que más que probablemente no lo habrían hecho sin la garantía del premio. Ese es el auténtico galardón, para alguien que escribe desde que tiene uso de razón.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Álvaro Pons, escritor, articulista, crítico y proselitista de cómics: «Hay que valorar cada tebeo en su época y contextualizar»

Le entrevisté por primera vez hace casi nueve años. Entonces fue una gozada hablar durante media hora con una persona que entiende y conoce al dedillo la historia del cómic nacional y de importación.  Alguien que, además, goza de una muy buena memoria para el recuerdo y el detalle preciso. Les hablo de Álvaro Pons (Barcelona, 1966), profesor y vicedecano universitario, crítico, articulista, escritor y, sobre todo, lector de tebeos. Más de tres mil días después vuelvo a sentarme a su lado para ver cuál ha sido la evolución del cómic desde 2008. Es sábado, luce un sol que el día anterior fue lluvia, y la cafetería del Hotel Plaza Parque Central de Valencia, con el fondo de la Pantera Rosa y la plaza Manuel Sanchis Guarner en obras, es un escenario tan bueno como cualquier otro para escucharle. Y en esta ocasión, la conversación duró una hora que pareció no tener sesenta minutos, porque los segundos se desgranaron silenciosos, raudos y sin avisar. No hay nada como una charla interesante para que el tiempo avance contra reloj.

Álvaro, trabajas en la universidad, ejerces de padrazo, ¿de dónde sacas tiempo para leer y comentar tanto tebeo?
Tengo la suerte de que dispongo de un horario muy bueno y soy muy disciplinado. Es verdad que la facultad me ocupa mucho tiempo, porque además de las clases soy vicedecano y ando metido en diversas historias, pero aún así me permite compaginar la vida familiar y laboral con la lectura. Excepto los tres primeros años de la vida de mi hijo, en que dejé de hacerlo, cada noche leo un tebeo completo y no me acuesto sin acabarlo.
Supongo que empezarías a leer cómics muy pronto…
Empecé a leer antes de ir a la escuela. Mi primer recuerdo aparece hacia finales de los años sesenta, con los tebeos de Dumbo, cuando me veo pidiéndole a mi padre que me enseñara qué es lo que decían las palabras de las viñetas. Así que, cuando entré en párvulos, ya sabía leer. Si saco cuentas, llevo más de cuarenta y cinco año leyendo.

lunes, 6 de febrero de 2017

Alberto Urdiales Márquez, exjugador y comentarista televisivo: «En el balonmano he tocado todos los palos»



Desde el pasado 16 de enero y hasta el 29 del mismo mes, en diversas ciudades de Francia se desarrolló una nueva edición del Campeonato del Mundo de Balonmano, la XXV, que, una vez más, y ya van seis, ha conquistado Francia. El Campeonato, afortunadamente, ha sido cubierto con gran amplitud por la cadena Teledeporte y, durante las retransmisiones, además de la habitual voz de Francisco Caro, los teleadictos al balonmano, hemos podido disfrutar con los comentarios y los análisis técnicos de Alberto Urdiales, santanderino, laureado exjugador internacional, campeón de Europa de clubs y medallista olímpico, con el que pude repasar aspectos del deporte del cuarenta por veinte, a lo largo de la charla que mantuvimos una vez concluido el torneo.
Alberto, ¿qué ha significado o qué significa en tu vida el balonmano?
Comenzó siendo un hobby, pero al final se ha convertido en mi forma de vivir. Comencé de chaval y terminé como jugador profesional. Fui presidente de la Federación Territorial Cántabra y ahora trabajo en la Federación Española. Desde hace mucho tiempo toda mi vida ha girado en torno al balonmano.
¿Había antecedentes balonmanistas en tu familia?
No, mi padre, fue jugador de fútbol profesional, pero mis cinco hermanos y yo nos hemos dedicado a jugar al balonmano. Cosas que pasan.
Jugabas de extremo derecho y eres zurdo, ¿en el balonmano ser zurdo es una ventaja?
Sin duda que sí,  porque juegas en un lado del campo que no es el más habitual y a la hora de lanzar desde el puesto de extremo derecho, indudablemente, es una gran ventaja.
Tú eras un especialista en el lanzamiento de los siete metros, ¿ser lanzador de penalties es un reto o tiene algo de inconsciencia?
Bueno, en el fondo esto no es más que un duelo entre el lanzador y el portero, un mano a mano, en el que al final influyen factores como la técnica y la calidad de los duelistas.
Perteneciste a tres grandes clubes, Atlético de Madrid, C.Bm. Cantabria Teka y Portland San Antonio, con los que conseguiste títulos importantes, defínelos brevemente.
El Atlético de Madrid lo representaba todo: tradición, historia, clase y títulos; el Teka fue un club creado a base de dinero en un momento determinado; y el Portland se forjó con jugadores de gran experiencia.
¿Cuáles fueron los entrenadores claves en tu carrera como jugador?
Uff, hubo muchos que, a lo largo del tiempo, ayudaron en mi formación y fueron fundamentales. Sin embargo, creo que Jordi Álvaro, Juan de Dios Román y Julián Ruiz son los que más me marcaron a lo largo de mi trayectoria.
Fuiste medalla de bronce con España en los JJ. OO. de los años 1996 y 2000, ¿para un jugador de balonmano participar en una olimpiada es el súmmum?
Efectivamente, jugar una olimpiada es lo máximo no sólo para cualquier jugador de balonmano, sino para cualquier deportista. La suerte que yo tuve es que acudí a tres olimpiadas y conseguí dos medallas de bronce, lo que supone un magnífico colofón para cualquier participante en unos juegos.
¿Son más importantes para ti estos dos bronces que la Copa de Europa que conseguiste en la temporada 1993-1994 con el Teka Cantabria?
Sí, evidentemente, y más para nosotros, que fuimos los primeros que conseguimos una medalla con la Selección Española en el Campeonato de Europa de 1996. Se fueron juntando muchas cosas en este éxito y lo convirtieron en un hito muy especial.