«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

sábado, 26 de diciembre de 2009

Esther Tusquets, escritora: “En cada rincón de Barcelona me ocurrieron cosas y, cuando paso por uno de ellos, las recuerdo”.

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 19/12/09

Esther Tusquets llegó al Hotel Astoria de Valencia sobre las siete de la tarde. La presentación fue cordial y, todavía de pie, pidió una horchata. “Me gusta mucho”, dijo como explicándose, mientras la apuraba rápidamente. Ocupó el rincón derecho del sofá, ayudándose con un par de cojines. La luz roja de la grabadora se activó. Y comenzamos a conversar. Durante muchos años, Esther Tusquets, Barcelona (1936), fue editora, una de las más importantes del pentágono peninsular. Después decidió ver los toros desde el otro lado de la barrera y comenzó a escribir. Su visita a la capital del Turia, ya saben, ese río sin agua pero con dos cauces, obedecía a la promoción de ‘Confesiones de una vieja dama indigna’, segunda parte de ‘Habíamos ganado la guerra’, recientemente publicada por la editorial Bruguera, un análisis detallado de la posguerra, un retrato de época hecho por alguien que descubrió que se encontraba en el bando equivocado. De la lectura del libro se desprende una cierta inquietud, no sé si llamarla pesar, que me impide colegir cuál de sus dos profesiones, editora o escritora, le duele más o menos. “Dolerme no me ha dolido ninguna de las dos, pero siempre me gustó más escribir”. Su opinión sobre su ciclo editorial tampoco es mala del todo. “Después de cuarenta año que me dediqué a ello, la verdad es que resultó una tarea muy agradable y encima dicen que lo hice bien. Pero aunque fue uno de los mejores trabajos que me podían tocar en este mundo, no lo elegí yo”. En efecto, fue su padre quien lo decidió por ella al adquirir una editorial, llamada Lumen, fundada en Burgos por Monseñor Tusquets, su tío, cuyo origen le intrigó desde el principio, porque Esther pensaba que algunas cosas no cuadraban. “Siempre me pareció raro que, en plena Guerra Civil, mi tío, Monseñor Tusquets, fundase una editorial”. Y con el paso del tiempo, descubrió cosas que no le gustaron nada. “Lumen era una editorial totalmente propagandística, que editaba panfletos contra los judíos y los masones bajo el epígrafe de Ediciones Antisectarias. Y el dinero provenía del propio Franco, a través de Serrano Súñer”.

‘El símbolo perdido’ de Dan Brown, una novela de entretenimiento, que no es poco

Dan Brown: ‘El símbolo perdido’. Ed. Planeta, 2009. 617 págS. y 21,90 €.


En ‘El símbolo perdido’, la última novela de Dan Brown (EE.UU., 1964), el escritor norteamericano ha recurrido de nuevo a su personaje favorito: Robert Langdom. En esta ocasión, lo introduce en el enmarañado desciframiento de una pirámide masónica, que contiene una potente "arma" repleta de sabiduría antigua. Langdon es convocado con urgencia a Washington para dar una conferencia en el Capitolio, a petición de su antiguo amigo Peter Salomon, secretario del Smithsonian y figura relevante de la masonería. Pero cuando Langdon llega al supuesto lugar de la cita, descubre que ha sido víctima de un engaño y su pretendida conferencia se convertirá en una vertiginosa y frenética aventura que durará hasta el amanecer. Además de los masones, andan por en medio los agentes de la CIA, con su jefa Sato a la cabeza, y Katherine, una científica experta en noética, ciencia que se ocupa del pensamiento y de lo que este tiene de intangible e inmensurable.

Imma Monsó, escritora: “Cada día me gusta más eso de borrar. Me recuerdo más borrando que escribiendo”.


Herme Cerezo, SIGLO XXI, 09/12/09

 

Sara Surp, una escritora menos ficticia de lo que parece, se dirige a participar en una tertulia sobre uno de sus libros. En la carretera, en plena tormenta, se tropieza con un accidente en el que se ha producido un muerto. El fallecido es un chico joven, en cuyo móvil hay un último esemese que dice: “Dejo bacalao en el horno, por si no vienes a la tertulia. Si quieres venir, recuerda: castillo a las 6,30”. De este modo, la escritora deduce que la persona que redactó el mensaje asistirá probablemente a la charla, ignorando que la tragedia se cierne sobre su futuro inmediato. En cambio, ella sí lo sabe y, al empezar su intervención, toma una decisión al respecto. A grandes rasgos, este es el argumento, al menos inquietante, de ‘Una tormenta’, la última novela de catalana Imma Monsó, que ya tiene publicadas unas cuantas obras: ‘Nunca se sabe’, ‘Como unas vacaciones’, ‘Todo un carácter’, ‘Mejor que no me lo expliques’, ‘Marxem papà. Aquí no es hi volen’ y ‘Un hombre de palabra’.

viernes, 25 de diciembre de 2009

‘Nuestra propia sangre’ de Mariano Sánchez Soler, una estructura inteligente y adecuada

Mariano Sánchez Soler: ‘Nuestra propia sangre’. Ed.Rey Lear, octubre 2009. 164 págs., 14,95 €

‘Nuestra propia sangre’ de Mariano Sánchez Soler, una estructura inteligente y adecuada Mariano Sánchez Soler, infatigable maestro de talleres literarios, agitador cultural de la ciudad de Alicante, periodista y escritor, acaba de ganar la XII edición del Premio Francisco García Pavón de Narrativa con su novela ‘Nuestra propia sangre’, recientemente editada por Rey Lear. Conociendo al escritor alicantino o, simplemente, leyendo el nombre del Premio concedido, que evoca al entrañable jefe de la policia municipal de Tomelloso llamado Plinio, alias Manuel González, ya podemos entrever de qué va a ir la cosa, o sea, de género negro. Y bien negro, a fe mía, aunque con muchos matices.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Premios Planeta 2009: Emilio Calderón, finalista, y Ángeles Caso, ganadora

‘Contra el viento’ de Ángeles Caso y ‘La bailarina y el inglés’, dos novelas interesantes, distintas, atractivas

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 30/1/09 

Han transcurrido ya algunos días desde que comenzaron su periplo por el pentágono peninsular y la promoción empieza a pesar en el cuerpo, que no en el ánimo, de Ángeles Caso y Emilio Calderón, ganadora y finalista, respectivamente, del Premio Planeta 2009. Sin embargo, ellos se lo toman bien, al menos esa sensación flotaba el pasado miércoles en el Hotel Astoria de Valencia donde presentaron sus obras.

Tras la sesión de flashes, – siempre hay alguien que les pide a los autores que posen con sus libros recién estrenados entre las manos – y siguiendo el mismo orden que, tradicionalmente, gobierna la ceremonia de entrega del premio, en primer lugar tomó la palabra el finalista, Emilio Calderón, para decir que su bailarina y su inglés conformaban una novela "escrita con vocación de libro de aventuras, ambientada en un país exótico como es la India". En principio, el nombre pensado, ‘El inglés y la bailarina’, alteraba los términos del título definitivo, pero "como caballero británico que se le supone que es, el protagonista le cedió el paso a la bailarina". Además de ellos dos, en la novela intervienen otros personajes secundarios, "un hombre cazador de tigres, un tigre cazador de hombres y un maharajá excéntrico, como todos los maharajás", que proporcionan el armazón necesario para construir la obra. El protagonista, Henry Masters, "es un británico nacido en la India, que no conoce la metrópoli, Inglaterra, lo que le crea un problema de identidad, a la vez, que le proporciona un indudable reconocimiento entre sus conciudadanos". Ella, Lalita Kadori, la protagonista femenina, "es una mujer india distinta de sus compatriotas del mismo sexo, ya que tuvo acceso a la cultura porque de pequeña fue vendida a un templo para ser casada con un dios". Aunque claro no es oro todo lo que reluce, porque detrás de esto "se esconde un problema de abusos por parte de la clase sacerdotal". Precisamente gracias a esta circunstancia, "Lalita aprendió a leer, a escribir, a recitar poesía y a tocar instrumentos musicales, y pudo adquirir una cierta formación cultural". Más adelante, esto se reflejará en su personalidad y la bailarina "cobrará conciencia política y de su condición de mujer". El resto, como dijo el escritor, "está en la novela".

Fernando Sánchez-Dragó, escritor: “La muerte de Soseki la llevo dentro, es una ausencia que todavía percibo”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 23/11/09


Un hombre le cuenta un cuento a su nieta, Caterina. Es la historia de un gato sin nombre decidido a ser persona. Un gato de un pueblo de Soria, que no parará hasta encontrar su alma. Un gato que verá el halo de los muertos en los páramos de Numancia y hablará con los guerreros que allí habitan; que asistirá a aquelarres en las ruinas de una iglesia y que huirá despavorido ante la presencia del diablo. Un gato de grandes ojos verdes y rayas de tigre, con ansias de libertad, que buscará su lugar en una casona con un olivo en la entrada y se convertirá en Teseo para librar a la princesa del Minotauro. Ésta es la historia del desaparecido Soseki. Fernando Sánchez-Dragó, dolorido y apenado por la muerte del animal, ha escrito un cuento, él lo ha subtitulado novela, que lleva por título ‘Soseki. Inmortal y tigre’, editado por Planeta. El escritor madrileño se dio una vuelta por Valencia para presentar su libro, firmar ejemplares y tomar contacto con sus lectores, una de las cosas que más le gusta, porque Fernando es un amigable, erudito y divertido conversador. En el hotel Astoria, el viernes 20 de noviembre, estuvimos hablando con él del libro, de su gato y de alguna otra cosa.

José Ángel Mañas, escritor “Nuestra idea era construir un universo propio pero que nos trascendiese a los dos”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 16/11/09

José Ángel Mañas (Madrid, 1971) y Antonio Domínguez Leiva (sin lugar ni fecha de nacimiento conocidos para el que suscribe), al alimón, o sea a cuatro manos, a veinte dedos, como si de un piano se tratase, acaban de publicar ‘El quatuor de Matadero’, cuatro novelas cortas de género negro, con suficientes dosis de humor, intriga y esperpento como para que el lector más exigente, y el menos versado, pueda disfrutar un buen rato con ellas. El protagonista de las cuatro historias es un peculiar sicario: el Hombre de los Veintiún Dedos, un tipo ponzoñoso, camaleónico y al que casi todo le sale mal. Hace unos días, José Ángel Mañas pasó por Valencia. Domínguez Leiva, profesor de literatura comparada, no pudo comparecer porque se encontraba en el extranjero, ejerciendo su oficio docente. Con él, con Mañas, digo, y sobre estas novelas duales, mantuve la siguiente conversación.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Luis Landero, escritor: “La vida al final es un crucigrama que queda medio resuelto”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 14/11/09

Empecé a creer en esta entrevista a medida que escribía las preguntas. A mi lado, ‘Retrato de un hombre inmaduro’, la última obra de Luis Landero (Alburquerque, 1948), la colección de reflexiones de un sujeto que está al borde de la muerte y repasa su vida postrado en la cama de un hospital. De vez en cuando hojeaba la novela y tomaba alguna nota. Jamás hubiera podido suponer que los entrevistadores tenían dudas sobre lo que querían saber. Imaginaba que su obligación, la de los entrevistadores, digo, era suscitar la duda en el entrevistado para buscar respuestas al menos originales. Novedosas, tal vez por repetidas, sería más difícil. Empezaba a sucederme como al protagonista de la novela, quien en la página 182 afirma "Ya he vuelto a perder el hilo de la historia". Y eso me ocurría a mí: que perdía el hilo de lo que quería preguntar. Sin embargo, después de desbrozar la jungla de ideas confusas que me asaltaban, de mirar una fotografía del propio escritor, de repasar alguna de sus obras anteriores, conseguí entrar en materia. Veinticuatro horas después, a la hora de la verdad, el guión se fue a paseo en algunos momentos, porque la cosa vino acelerada, fuera de hora, casi en tiempo de descuento. Y tuve que recurrir de nuevo al protagonista terminal y adaptarme igual que él "a las circunstancias como las nubes al viento". O sea, que de lo previsto poco, aunque quizá fuera mejor así, porque la conversación con Luis Landero el pasado martes en La Casa del Libro de Valencia, sonó y brotó más espontánea de lo que yo intentaba programar. En fin, que uno nunca puede estar seguro de nada.

Conversación con Antonio Altarriba y Kim sobre ‘El arte de volar’: un tebeo magistral

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 05/11/09

Antonio Altarriba y Kim. Kim y Antonio Altarriba. Los tuve hace unos días sentados frente a mí, compartiendo botellas de agua, algún refresco y un chupito en la cafetería de la Universitat Vella de Valencia. Durante ese tiempo, que invertimos en hablar de ‘El arte de volar’, su magistral tebeo editado por Edicions de Ponent, me sentí como un auténtico privilegiado. ‘El arte de volar’, en mi modesta opinión el mejor cómic español publicado en lo que llevamos del año 2009, tiene el valor de la verdad, de la ficción asentada en hechos reales y adornada con los aditamentos indispensables para convertir una historia en una obra de arte. "Mi padre se suicidó el 4 de mayo de 2001. Nadie sabe cómo un hombre de su edad y en su estado pudo burlar los controles de vigilancia, subir hasta la cuarta planta, encaramarse a una ventana y arrojarse al vacío ... Yo sí sé cómo lo hizo... Soy el único que puede saber cómo lo hizo ... porque aunque no estaba allí, estaba en él..." De este modo comienza la voz narrativa a contarnos la existencia de Antonio Altarriba Lope, padre de uno de los dos autores, desde su infancia en el pueblo de Peñaflor hasta el fin de sus días en una residencia para ancianos. Por en medio la República, la Guerra Civil, la Resistencia, los campos de concentración, la Posguerra ... y mucho más. Una vida desgarradora, no les quepa la menor duda, un fresco histórico, un reportaje al siglo XX español, que hay que leer para comprobar la calidad de los textos de Antonio Altarriba Ordóñez y las imágenes, viñeta a viñeta, de Kim, ese dibujante al que todos asociamos con su personaje más famoso, ‘Martínez el facha’.

Gustavo Dessal, psicoanalista y escritor: “El discurso de la seguridad, como contrapunto a la incertidumbre, se ha convertido en obsesión para la opinión pública”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 26/10/09


Mark Gallaway ve su vida destrozada la noche que su novia y su compañera de piso son asesinadas. El desentrañamiento de estos crímenes es el impulso que mueve ‘Principio de incertidumbre’, publicada por RBA, la última entrega de Gustavo Dessal (Buenos Aires, 1952), escritor y psicoanalista. Tras la presentación de la novela realizada por la escritora Carmen Botello en La Casa del Libro de Valencia, del coloquio, de la firma de ejemplares, de los aplausos y de los corrillos de última hora, pude conversar unos minutos con el autor argentino, en cuyas respuestas se mostró como hombre de verbo calmo y meditado, amable, entregado a su trabajo y sin desdeñar un puntito de erudición.

José Ovejero, escritor: “He querido mostrar la Guerra Civil en toda su estupidez, sin ningún tipo de disfraz”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 19/10/09

José Ovejero (Madrid, 1958) pasea su existencia entre su ciudad natal y Bruselas, una doble residencia, y alterna su devoción por la literatura con colaboraciones periodísticas, una doble pasión. En Alfaguara acaba de publicar ‘La comedia salvaje’, una novela que plantea la posibilidad de asomarse a la Guerra Civil española de otro modo, con un punto de vista diferente. ‘La comedia salvaje’ es un acercamiento a la contienda partiendo de la base del humor, pero sin olvidar el horroroso y dramático trasfondo bélico. En medio de un país que comienza a ser devastado por las llamas, donde la tragedia deviene en comedia y donde conviven, dificultosamente, dolor y disparate, fusilamientos y verbenas, anticlericales recalcitrantes y religiosos pedófilos, Ovejero coloca a Benjamín, un monaguillo marista que devora libros sagrados o liberales y siente curiosidad por lo que una mujer esconde bajo sus faldas, en una difícil tesitura: aceptar o no la difícil misión de detener la guerra. El encargo lo recibe nada menos que del propio Manuel Azaña, presidente de la Repúbica Española. Por cierto, he tecleado "Repúbica" en lugar de República, ¿en qué andaría pensando yo?

Pilar Pedraza, escritora: “Hipatia fue una mujer pagana martirizada por los cristianos, es decir, todo lo contrario a lo habitual”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 15/10/09


La primera vez que oí hablar de Hipatia fue en un cómic de Hugo Pratt, protagonizado por Corto Maltés y titulado ‘Fábula de Venecia’. La Hipatia que por allí revoloteaba entre masones, camisas negras, poetas e intelectuales, era una mujer culta, bien relacionada, misteriosa, y que, en cierta manera, catalizaba un grupo más o menos esotérico en tiempos de la Italia fascista. Sin embargo, ahora, supongo que la película ‘Ágora’ de Alejandro Amenábar debe tener un buen porcentaje de "culpa", su figura auténtica, la de la antigüedad griega, se ha puesto de moda. Y en un tiempo relativamente corto, las mesas de novedades de las librerías se han cubierto con, al menos, seis libros sobre este personaje: ‘La última noche de Hipatia’ (Eduardo Vaquerizo), Hipatia de Alejandría’ (dos libros con el mismo título, uno de María Dzielska y otro de Luis de la Luna), ‘El jardín de Hipatia’ (Olalla García), ‘Tormenta sobre Alejandría’ (Luis Manuel Ruiz) y ‘La perra de Alejandría’.

Tomeu Pinya, dibujante de cómics:“El cómic concilia mi gusto por contar historias y dibujarlas”



Herme Cerezo / SIGLO XXI, 28/09/09


Tomeu Pinya (Mallorca, 1982) estudió Bellas Artes y Comunicación Audiovisual. Desde joven sintió la llamada de los lápices, aunque sus primeras lecturas no fueron tebeos sino novelas. En el colegio ya caricaturizaba a compañeros y profesores. Estaba claro que lo suyo era (y es) dibujar. Dibujar y contar historias. Una de ellas, ‘Un pueblo blanco. El bar del Barbudo’, Editorial PlanetaDeAgostini, la reseñé hace algunas semanas para SIGLO XXI. Me pareció un álbum bello, sencillo, amable y mediterráneo. Me interesé por Tomeu y le propuse esta entrevista que él aceptó con absoluta predisposición. Estas son mis preguntas y, sobre todo, son sus respuestas. Creo que con ellas nos podemos hacer un pequeño retrato de este dibujante de cómics que recién empieza.

Javier Puebla, escritor: “Todos hemos sido alguna vez cucarachas”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 25/09/09


Javier Puebla (Madrid, 1958), diplomático, funcionario y escritor, se ha convertido, letra a letra, coma a coma, libro a libro, en un autor prolífico. Prolífico en la publicación porque en la escritura ya lo era hace tiempo. Y su trabajo empieza a verse recompensado porque su última obra, ‘La inutilidad de un beso’, editada por Algaida, acaba de ganar el XVIII Premio Luis Berenguer de novela (no, no me olvido de que ya fue finalista del Nadal en el año 2004 con ‘Sonríe Delgado’). En su nueva entrega, el escritor madrileño juega con Kafka y su ‘Metamorfosis’ para darle la vuelta y mestizarlo con el cuento del príncipe encantado. Un príncipe, por cierto, poco agraciado que aquí adopta la figura de un triste empleado ministerial de "risa tonta y fácil". En total son media docena de personajes, tal vez alguno más, que desgranan sus vidas de arcilla en un libro de doscientas y pico páginas, que se leen con premura, abrasados por las persuasivas e irremplazables voces narrativas, segunda y tercera personas, de Puebla. Pero `La inutilidad de un beso´ no acaba aquí. Hay muchas más cosas: un palpable, e innegable, homenaje al mágico realismo de García Márquez (en los nombres y en algunos fragmentos), sin olvidar alguna otra añoranza, probablemente involuntaria, sobre el cómic de los años cincuenta o el cine (‘Mad Max’). ‘La inutilidad de un beso’ ofrece la oportunidad de imbuirse en un territorio que recorre cincuenta años, "diez lustros más tarde", para pasar del mundo soterrado de los funcionarios caposos de los años sesenta al de los albores del siglo XXI, un magma de contrastes que demuestra que la vida, con ordenadores o sin ellos, se repite y se reemplaza a sí misma sin solución de continuidad. Los anhelos, las ambiciones, los desaires, los amores y los celos siempre serán los mismos... Al menos mientras los bípedos continuemos caminando sobre la Tierra.

martes, 22 de diciembre de 2009

Claudia Casanova, escritora: “La novela histórica es una forma excelente de explicar la Historia”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 07/09/09


Claudia Casanova, exitosa autora de ‘La dama y el león’, acaba de publicar una nueva novela: ‘La tierra de Dios’. Con ella regresa a la Edad Media, época turbulenta y bulliciosa, y nos retrata la España islámica y la consolidación de los reinos cristianos en la Península. Claudia escribe a todas horas, en ordenador, rodeada del silencio más absoluto, al uso y costumbre de los antiguos monjes en su scriptorium, rodeados de volúmenes trazados con pulcros caracteres góticos e ilustrados por polícromos iconos. Claudia procede del mundo editorial donde, durante un largo tiempo, ha traducido a los grandes clásicos de la historiografía francesa.

Ignacio del Valle, escritor: “Arturo Andrade es un tipo prismático, que me permite leer la Historia en muchas direcciones”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 31/07/09



Entrar a la Casa del Libro de Valencia, en plena canícula, se agradece bastante más de lo habitual. El aire acondicionado, arropado por el paisaje multicolor de los libros en sus estantes, colocados de acuerdo con el disciplinado entramado de géneros y orden alfabético, sabe mejor, diferente, reparador. En los sillones del primer piso, junto a la barandilla que domina la planta baja, está Ignacio del Valle, escritor asturiano que termina de publicar ‘Los demonios de Berlín’, tercera entrega de su – de momento - trilogía sobre el periodo 1936-1945, integrada además por las novelas ‘El arte de matar dragones’ y ‘El tiempo de los emperadores extraños’.

Lola Beccaria, escritora: “Hay una exigencia social de tal calibre que lo raro es que hoy en día alguien todavía pueda amar”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 26/07/09


Lola Beccaria (El Ferrol, 1963) ha ganado el Premio Azorín 2009 con su novela ‘El arte de perder’, una historia en clave actual, que profundiza y descifra el amor en todas sus fases, reflexiona sobre las relaciones entre hombres y mujeres, los roles de la pareja y los valores que mueven esta sociedad, en la que cada vez vivimos más desorientados y sin visos de mejora. ¿Qué está bien, qué está mal, qué es políticamente correcto o qué no lo es? Son preguntas de respuesta compleja y difusa que la escritora ferrolana trata de desmenuzar en su novela.

Francisco González, ciclista y escritor: “Mi libro busca crear nuevos aficionados al mundo de la bicicleta”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 22/07/09


El verano se antoja época propicia para disfrutar del aire libre. Salir en bicicleta, solo o en compañía de un grupo de amigos, para recorrer los alrededores de cualquier pueblo o paraje es una actividad plenamente válida y satisfactoria para cualquier ser humano. De hecho, cada vez más, nuestras carreteras y caminos vecinales se pueblan con hombres y mujeres que, aupados al sillín, pedalean a ritmo moderado entre animada charla para visitar tal o cual ermita, tal o cual rincón perdido de la geografía española. Francisco González es un ciclista valenciano en el que ha prendido con fuerza esta afición. Y así, publicado por Carena Editores, ha sacado al mercado un libro interesante en el que ha invertido más de seis meses de trabajo, una especie de manual para no iniciados en el mundo del cicloturismo, que lleva por título ’20 rutas en bici de Valencia a Valencia’.

Joaquín Lorente, publicista y escritor:“En las crisis, cada uno a su manera, como mínimo hace lo máximo a su alcance para superarlas”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 14/07/09


Parece evidente que los valores de nuestra sociedad han cambiado. La llegada de la crisis que padecemos ha generado un ambiente proclive para la supervivencia social. Nos encontramos ante un tiempo nuevo, distinto, desconocido, en el que no estamos habituados a desenvolvernos. Sabemos cómo hemos llegado aquí, pero ignoramos cómo vamos a salir. Joaquín Lorente (Barcelona, 1943), uno de los mejores publicistas de nuestro país, con más de cien premios internacionales a sus espaldas, asesor personal de los ex-presidentes Felipe González y Jordi Pujol, ha puesto en el mercado un libro que puede resultar de una enorme utilidad: ‘Piensa, es gratis’. A través de él, en 84 máximas, Lorente hace una disección del entorno en que nos movemos, de los momentos que vivimos y de los posibles caminos que podemos tomar para seguir adelante. Y lo que es más importante: nos invita a pensar, a usar el cerebro, una actividad más moderna y reciente de lo que muchos se imaginan.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Ángela Becerra, escritora: “Yo sabía que abordar el tema de la soledad me iba a retorcer las entrañas”

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 04/07/09
Licenciada en Comunicación por la Universidad de Cali (Colombia), donde nació, Ángela Becerra se desempeñó durante veinte años en la creación publicitaria, un espacio en el que cosechó numerosos premios internacionales, algo que parece haberse convertido en una constante de su vida profesional, pasada, presente y, probablemente, futura. Sin embargo, un buen día abandonó su exitoso periplo publicitario para dedicarse de lleno a la literatura, su pasión oculta y profunda. Comenzó publicando un poemario, ‘Alma abierta’ (2001), donde abordó los conflictos del ser humano en su madurez. Dio el salto a la prosa y los galardones llamaron de nuevo a su puerta: ‘De los amores negados’ (2003) obtuvo el Latin Literary Award. ‘El penúltimo sueño’ (2005) le valió el Azorín de novela, el Premio al Mejor Libro Colombiano de Ficción y también el Latin Literary Award, que repitió otra vez gracias a ‘Lo que le falta al tiempo’ (2007), su siguiente novela. Con su última entrega, la que presenta hoy, ‘Ella, que todo lo tuvo’, una historia sobre la pérdida y la soledad, el encuentro y el desencuentro, la muerte y la vida, Ángela Becerra acaba de alzarse con el Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica 2009. Como decíamos al principio, todo un carrerón jalonado por hitos literarios de relieve. Al punto de encuentro en Valencia, llegó colgada de su celular, del que sólo se desprendió para atender mis preguntas y posar para la cámara.

Jesús Duva, periodista y escritor: “De no mediar un chivatazo, la captura de El Solitario aún se hubiera prolongado un año más”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 30/06/09


Jesús Duva, aunque reside en Madrid, nació en un pueblo con amplia raigambre histórica de la provincia de Valladolid: Tordesillas. Periodista por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, tras pasar por esa escuela de periodistas que fue el diario ‘Pueblo’ y por las páginas de ‘Ya’, actualmente es jefe del suplemento ‘Domingo’ del diario ‘El País’, editor de la sección de Información Local y Regional de Madrid y profesor de Investigación y Reporterismo de la Escuela de Periodismo-El País-Universidad Autónoma. Sus trabajos publicados hasta ahora (‘Fugitivos’, ‘Los Sucesos de El País’ o ‘Emboscada en Fago’) se mueven todos dentro del territorio de la investigación periodística. Igual sucede con su última obra, ‘El Solitario. La caza y captura del atracador de bancos más famoso’, en el que recoge la carrera delictiva de Jaime Giménez Arbe, sin duda la figura más relevante de la delincuencia armada del pentágono peninsular de los últimos años. Apurados por la premura del tren que escapaba hacia la capital de España, durante quince minutos hablamos sobre el propio Jesús Duva y su libro. Una charla que, sin duda por lo apasionante del personaje, daba para mucho más.

Alfons Cervera, escritor: “Por muy atractivos que sean los personajes reales, hay que enmascararlos para hacerlos creíbles”

Herme Cerezo / SIGLO XXI 27/06/09


Una docena larga de títulos le saluda desde los anaqueles – autores españoles, letra c –, cuando entra en cualquier librería. A lo largo de sus casi veinticinco años de experiencia literaria, ha configurado un mundo real, propio, imaginario. Los personajes se asoman a sus novelas con voces y criterios personales. Sus escenarios andan lejos, muy lejos de las grandes urbes, si exceptuamos París, un territorio que le seduce particularmente. Londres, Nueva York, Tokio, Moscú o Buenos Aires no son sus referencias. Lo son otras tierras, próximas o lejanas, según se mire, a la ciudad donde trabaja, suelos montañosos, agrestes y escarpados, a veces sin tiempo ni edad, inventados y reales, por los que durante unos años anduvieron los maquis y se desbordaron en riada las aguas del Turia, que ahora llega a Valencia tan muerto que su cauce ha tenido que pluriemplearse en otros menesteres. Les hablo de Alfons Cervera (Gestalgar. La Serranía. Valencia, 1947), prosista en lengua castellana y también, si esa voz interior que albergan los escritores se lo demanda, en lengua catalana. Desde el pasado mes de abril, Cervera tiene nuevo título en el mercado: ‘Esas vidas’, un libro que rompe dos años de un silencio forzoso, que narra la vida a través de la muerte de su madre. La novela ha sido muy bien acogida por la crítica literaria más exigente del pentágono peninsular. De ella y otras cosas, anduvimos charlando el otro día, tras los muros, espesos, ancestrales, sólidos, de la entrañable Universidad Vieja de la ciudad de Valencia, mientras los tejados soportaban, derrotados, los inclementes rayos del sol de media tarde.

Susana Fortes, escritora: “Un fotógrafo de guerra sabe que tiene muchos boletos para que tarde o temprano salga su número”

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 20/07/09

Susana Fortes (Pontevedra, 1959) ha ganado recientemente el XIV Premio Fernando Lara de novela con su obra ‘Esperando a Robert Capa’. La obra narra la relación entre el fotógrafo Robert Capa y Gerda Taro, su amiga, compañera sentimental y colega en la profesión, en dos momentos: uno, en París, donde trabaron conocimiento, y otro, en España, país al que viajaron para cubrir con sus reportajes la Guerra Civil. Precisamente el hallazgo en México de 127 rollos de negativos, correspondientes a este último periodo, que contenían material inédito propiedad de la pareja y del también fotógrafo David Seymour, ‘Chim’, incentivó el interés de la escritora pontevedresa por el tema. Una de las instantáneas encontradas, publicada en el diario The New York Times, donde se ve a Gerda dormida y enfundada en un pijama del fotógrafo, actuó como disparador de su imaginación y terminó de decidirla a escribir este libro.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Walter Riso, escritor y psicólogo: “La sabiduría es el arte de saber vivir”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 18/06/09


Tener la oportunidad de entrevistar a un psicólogo, que además escribe, no es algo que ocurra todos los días. Al menos no le pasa a menudo a quien les habla. Por eso cuando se presenta la oportunidad de hacerlo, uno descubre que se pasaría horas hablando con él. Y no sólo de ‘El camino de los sabios’, su última obra publicada "un libro laborioso, porque me ha tocado buscar las fuentes originales, organizarlas y lo que es más difícil: traducirlas para la gente de hoy", como él mismo señala, sino también de muchas otras cosas, porque un psicólogo es una fuente de respuestas interesantes, una posibilidad de indagar en uno mismo, una opción de ampliar nuestros horizontes con razonamientos distintos de los propios, casi siempre costreñidos por el ritmo de vida que llevamos. No podemos olvidar que un psicólogo vive de la palabra, única herramienta de su trabajo. Walter Riso llegó un poco cansado, con chaqueta, corbata y maletín. El calor, irreverente, apretaba en la ciudad del Turia más de la cuenta a la hora de la siesta, cuando comenzamos a charlar. A Walter aún le quedaba por hacer un directo en la radio antes de armarse de paciencia para entretener la espera del avión que, desde el aeropuerto de Manises, le conduciría a su residencia habitual: Barcelona. Pero como él mismo dijo, al despedirse: "veremos de qué hablo conmigo mismo mientras aguardo el vuelo".

Carmen Amoraga, escritora:"La maternidad es una responsabilidad que no tiene fin”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 13/06/09

Carmen Amoraga (Picanya, Valencia) es periodista, articulista, tertuliana y escritora. Su carrera literaria presenta un curriculum fecundo en textos y galardones: Premio Novela Ateneo Joven de Sevilla con ‘Para que nada se pierda’; Premio de la Crítica Valenciana con ‘La larga noche’; y finalista del Premio Nadal con ‘Algo tan parecido al amor’, sin olvidarnos de sus otras dos obras no premiadas, pero sí exitosas: ‘Todas las caricias’ y ‘Palabras más, palabras menos’.
La de hoy es una entrevista que gira en torno a su último libro, un libro distinto, quizá un inciso en su carrera: ‘Todo lo que no te contarán sobre la maternidad’. Pero también, y sobre todo, es una entrevista de sentimientos, de emociones, de sensaciones acerca de un momento trascendental en la vida de cualquier mujer: la maternidad. Sin olvidar, por supuesto, a su pareja, que también cuenta.

Andrés Neuman, escritor: “Toda experiencia extrema, creativa o de felicidad, tiene como contrapartida su finitud y la propia destrucción”

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 06/07/09
Andrés Neuman, bonaerense de 1977, afincado en Granada desde los catorce años, licenciado en Filología Hispánica, columnista de los diarios ‘ABC’, ‘Ideal’ de Granada y ‘Sur’ de Málaga, autor de ‘Bariloche’ (1999), ‘La vida en las ventanas’ (2002) y ‘Una vez Argentina’, ha conquistado el Premio Alfaguara 2009 con su novela ‘El viajero del siglo’, un laberinto dinámicos de calles e ideas, que arranca con la llegada de Hans a una ciudad fronteriza y también ficticia: Wandernburgo, un escenario móvil, cambiante, encajado entre Sajonia y Prusia, aunque como dirá Álvaro, otro de los personajes, "es imposible saber dónde está exactamente Wandernburgo". El protagonista, que llegó para quedarse veinticuatro horas, va demorando su retorno y, de este modo, ‘El viajero del siglo’ se convierte en una suerte de tratado sobre ideologías políticas, tertulias de té y pastas, educación sentimental y filosofías del siglo XIX, todo ello tamizado bajo el prisma de un observador actual. Andrés Neuman, aunque pausado, trajo su discurso al lugar de la cita, ‘La Casa del Libro’ de Valencia, con el tiempo en ruedines y la maleta a rastras. En la Estación del Norte de Valencia, los trenes son voluntariosos, apresurados e impacientes, y el viajero del siglo XXI no puede permitirse ciertos lujos, como el de no regresar a tiempo al lugar donde alguien le espera.

martes, 15 de diciembre de 2009

David Cantero, presentador de televisión y escritor: “‘El hombre del baobab’ es un homenaje a mi padre”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 03/05/09


Estudió Imagen, Cinematografía, Fotografía y Publicidad. Llegó a ejercer de cámara de televisión y ahora, cada fin de semana, su rostro se asoma a la Primera de RTVE para contarnos todo lo que acontece dentro y fuera del pentágono peninsular. Les hablo de David Cantero (Madrid, 1961), que acaba de publicar su segunda novela, ‘El hombre del baobab’, la historia de Luis Vaissé quien, al acercarse a esa frontera vital que son los cuarenta años, descubre que no ha conseguido disfrutar del hecho de estar vivo. La mujer que amaba le ha traicionado y apenas ve a su hijo adolescente. Por ello decide poner punto final a su vida, pero antes desea cumplir un deseo postergado largamente: viajar al Congo, el lugar que su padre ha añorado de siempre y en el que el propio Luis vivió los primeros cinco años de su existencia. Con David, al que le apasionan Ray Bradbury, Stephan Zweig, Sandor Marai o Joseph Conrad, charlamos de su novela y otras cosas, en una esquina de la cafetería del hotel Astoria de Valencia, mientras en el exterior el verano comienza a anunciarse con aldabonazos de un calor todavía prematuro, que se apodera de las calles aledañas, que hace las tardes mucho más largas, posiblemente más africanas también.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Carlos Fonseca, escritor: “Es tiempo de narrar los hechos tomando como protagonistas a quienes perdieron la Guerra”

Herme Cerezo/SIGLO XXI , 25/05/09

Carlos Fonseca (Madrid, 1959) es periodista y escritor. El éxito de su libro ‘Trece rosas rojas’, llevado al cine por el director Emilio Martínez-Lázaro, le convirtió en narrador de los horrores de la Guerra Civil a través de los pequeños protagonistas, de los sin nombre, de los que la sufrieron. ‘Garrote vil para dos inocentes’, ‘Rosario Diamitera’ y ‘Negociar con ETA’ completan su carrera literaria. Ahora presenta ‘Tiempo de memoria’, la historia de José Rico Martín, un joven salmantino alistado voluntariamente en el ejército de África, que tramó un atentado contra el general Franco en las primeras horas del levantamiento militar del 18 de julio de 1936, que desembocaría en la Guerra Civil y el final de la II República Española.

Juan Madrid, escritor: "Pretendo que mis novelas sean el contrapunto del discurso oficial"

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 04/05/09


Tarde primaveral, como diría Chencho, inolvidable periodista deportivo, la del sábado dos de mayo en la Feria del Libro de Valencia. Mucha gente. Las casetas muy animadas, las ventas no sé si tanto, a pesar de los descuentos, a pesar de la crisis, a pesar de la falta – dicen – de lectores ... Juan Madrid (Málaga, 1947) llega caminando por el centro del pasillo ferial, entre el murmullo zumbón de los congregados. Le acompaña otro escritor, viejo amigo mío, una amistad irrenunciable como la define él: Alfons Cervera, que oficia de introductor de embajadores. Pasamos al local de la Organización. Mucho ruido, algo de calor, altavoces anunciando firmas. Juan Madrid está en Valencia para promocionar su última novela, ‘Adios, princesa’, una ficción policial ya en su segunda edición, en la que una joven presentadora de televisión, Lidia Ripoll, que sale con el Príncipe de Asturias, aparece asesinada en una calle madrileña. El escritor malagueño, a pesar de su apellido, enciende un cigarrillo y comenzamos a charlar.

María Gudín, escritora: “Para escribir necesito viajar a muchos siglos antes, trasladarme a épocas muy remotas”

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 16/05/09

Alarico, Ataúlfo, Sigerico, Walia, Teodorico, Turismundo, Teodorico II, Eurico, Alarico II, Gesaleico, Amalarico, Teudis, Teudiselo, Agila, Atanagildo, Liuva I, Leovigildo, Recardeo, Liuva II, Witerico, Gundemaro, Sisebuto ... Son algunos de los reyes godos que gobernaron la Península Ibérica. Hay más, pero no hace falta citarlos a todos. Sus nombres viven sumidos en un periodo brumoso y antiguo, un tiempo enterrado entre el imperio romano y la civilización árabe, un territorio que abandonan de vez en cuando para atraer nuestra atención. Después llegarían los reinos cristianos tradicionales: Castilla, Aragón, los Reyes Católicos ... Los godos, los visigodos, parece que no importen. Son como esas páginas de la Historia que algunos quieren borrar. Lejos ya quedan los años en los que en las escuelas, con un ejercicio estéril de memoria, se hacía recitar a los niños, y a las niñas, sus nombres, los de los reyes godos, digo, como una letanía, como las provincias andaluzas, como la alineación de cualquier equipo de fútbol con muchos, muchos reservas.

Fernando Tarancón, editor de cómics: "No son tiempos de aventurerismo,pero la salud del cómic es relativamente buena"



Herme Cerezo/SIGLO XXI, 25/04/09

La editorial Astiberri, nacida en marzo de 2001 y con sede en Bilbao, practica una política de publicaciones orientada al público adulto, basada en obras de fuerte contenido literario sin olvidar a la gente menuda. En su catálogo abundan los autores extranjeros (Edmond Baudoin, Jason Lutes, Frederik Peeters, Craig Thompson, Lewis Trondheim, Alex Robinson, Jason, Neil Gaiman, Dave Mckean, Guy Delisle, Paul Hornschemeier) y los nacionales (Luis Durán, Raquel Alzate, Javier de Isusi, Paco Roca, Fermín Solís, Lorenzo Gómez, Fidel Martínez, Jorge García, Alfonso Zapico o David Rubín). Aunque a lo largo de su corta singladura ya ha recibido numerosos galardones, el año 2008 fue especialmente bueno para Astiberri: Paco Roca con su ‘Arrugas' obtuvo varios galardones de reconocidos prestigio (dentro y fuera del pentágono peninsular), rematados por la concesión del Premio Nacional del Cómic. Además, otro autor de la casa, Miguel Gallardo, junto con Carlos Giménez, completó la terna de candidatos al premio. Actualmente Astiberri es la editorial de cómic más mencionada de los últimos tiempos, lo que da idea de la buena acogida que sus propuestas tienen no sólo entre el público en general, sino también entre los profesionales del medio. Como lector y amante del noveno arte, no sólo me interesa lo que hacen los autores y sus planteamientos, sino que también siento curiosidad por conocer qué se cuece en la trastienda de las factorías de tebeos. Fernando Tarancón, uno de los editores de Astiberri, ha tenido la amabilidad de responder a mis preguntas sobre los entresijos del cómic.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Marta Rivera de la Cruz, escritora: "He querido hacer una historia de amor, de segundas oportunidades y una reflexión sobre las cosas que guardamos"

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 04/04/09


UNOS INICIOS

Marta Rivera de la Cruz (Lugo, 1970), ganadora del Premio Ateneo Joven de Sevilla (1988) y finalista del Premio Planeta (2006), llega a Valencia para promocionar su última novela: ‘La importancia de las cosas’. Cuando uno habla con ella, percibe que lleva escribiendo desde hace mucho tiempo y que le apasiona su trabajo. Y la pregunta sale sola: ¿de dónde arrancará su pasión por juntar palabras? "Bueno, tal vez proceda de un deseo de emulación. Me gusta leer desde siempre y a través de la escritura quiero despertar en otra gente las sensaciones que provocan en mí la lectura". Marta no tiene antecedentes literarios en su familia. "Mi padre es periodista y mi abuelo lo fue. Lo que ocurre es que mi padre siempre se dedicó a la radio, así que antecedentes familiares en la Literatura no tengo". Afirma ser autodidacta y que no acudió a ninguno de esos talleres que tanto abundan en estos tiempos. "Antes, cuando yo empecé a escribir, no había talleres. Se han puesto de moda ahora. En Estados Unidos, por ejemplo, llevan ya mucho tiempo, pero aquí, en las Universidades, no existen. De hecho, allí muchos escritores han salido de esos talleres". En la obra de la escritora lucense predomina el fondo sobre la forma, aunque su verbo es fluido, deslizante, engrasado ... "La forma es importante y hay que cuidarla, pero yo, si no tengo una buena historia entre manos, no sé tirar".

Alicia Giménez Bartlett, escritora: “Mientras escribes te metes en un lío del que, finalmente, logras escapar, porque siempre hay una salida”.

Herme Cerezo/SIGLO XXI,29/03/09

Tomar un café con Alicia Giménez Bartlett es toda una suerte, un privilegio del que pude disfrutar hace unos pocos días, con motivo de la visita que la escritora albaceteña, afincada en Barcelona, realizó a Valencia para promocionar ‘El silencio de los claustros’, la última entrega, por ahora, de la serie de novelas protagonizadas por la ya célebre inspectora Petra Delicado. Antes de dar comienzo a la entrevista, hablamos de varias cosas entre ellas del mundo del Cómic, concretamente del dibujante Enki Bilal, al que conoció recientemente en la embajada francesa, uno de cuyos dibujos le inspiró un relato corto. Giménez Bartlett, escritora diurna, que se ambienta con música de jazz mientras teclea en el ordenador la primera versión de sus obras, respondió con calma y el mismo verbo, engrasado y sin aristas, con el que escribe, las cuestiones que le fui proponiendo.

Luis Leante, escritor: "En ‘La Luna Roja’ he pretendido mostrar la parte de la literatura que el lector desconoce cuando accede al texto"

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 21/03/09

Luis Leante (Caravaca de la Cruz, Murcia, 1963) ha sido noticia estas últimas fechas a consecuencia de un curioso incidente que tuvo como protagonistas al propio escritor, a un instituto y a unas videocámaras de vigilancia. Pero también es actualidad y es lo que nos interesa hoy, porque acaba de publicar nueva obra: ‘La Luna Roja’, un juego triangular con pretexto de género negro, trasfondo literario y paisaje turco. Leante se encuentra inmerso en plena vorágine promotora: hoy aquí, mañana allá y pasado acullá. Y de su novela, no de las videocámaras, es de lo que hablamos en Valencia, hace unos días, con el escritor murciano, residente en Alicante, licenciado en Clásicas y profesor de Latín.

Pablo Sebastiá, escritor: “Busco una escritura correcta para que la gente la lea fácilmente”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 28/02/09



Escritor diurno, matutino los fines de semana y vespertino los laborables, sesión continua. No hay tregua: trabajo intensivo, sistemático, espartano. Rodeado de un silencio "sepulcral", su despacho es testigo, mudo pero solidario, de su doble vida: el marketing y la ficción, el mundo real y el imaginario, la profesión y el anhelo. Todo ello reunido en una misma persona: Pablo Sebastiá Tirado (Castellón, 1973), que rebosa energía creadora, comunicativa y literaria por cada uno de sus poros y se asoma a la República de las Letras con chaqueta, camisa, corbata, barba y sonrisa sincera, dispuesto a sacrificarse para abrir un hueco suficiente para sus obras. Una novela le ocupa entre ocho y diez meses de trabajo y ya tiene tres en el mercado: ‘El jardín de los locos’, ‘El último proyecto del Doctor Broch’ y ‘La Agenda Bermeta’. Cuando no escribe narrativa, se ejercita con otros géneros: artículos para prensa, radio o su propia web. El caso es darle a la tecla. La cafetería del hotel Astoria de Valencia, lugar al que tuvo la gentileza de desplazarse, fue testigo una vez más de una conversación literaria. Éstas fueron mis preguntas y sus respuestas.

Presentación del Premio Nadal 2009 en Valencia

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 23/02/09

El pasado jueves, 19 de febrero, en La Casa del Libro de Valencia, tuvo lugar la presentación de los ganadores del Premio Nadal en su edición del año 2009. Maruja Torres (Barcelona, 1963) se alzó con el galardón por su obra ‘Esperadme en el cielo’, mientras que Rubén Abella se proclamó finalista con su novela ‘El libro del amor esquivo’. En el escenario que la librería suele dedicar a este tipo de acontecimientos y rodeada de volúmenes de los más diversos géneros, Maruja Torres explicó que su obra trata "del recuerdo de dos amigos irremplazables". Estos dos amigos no son otros que Terenci Moix y Manuel Vázquez Montalbán, Terenci y Manolo, en su texto, cuyas voces unidas a la suya propia, discurren por las páginas de su obra "que no trata en absoluto de ser un libro nostálgico". No obstante, Maruja Torres confesó que tras la muerte de los dos escritores, acaecida en el mismo año, el fatídico 2003, quedó "sumida en una indudable orfandad generacional". La ganadora del Nadal actualmente reside en Beirut "una ciudad parecida a la Barcelona preolímpica", que compartió con Manolo y Terenci, "una ciudad en la que nunca sabes qué te va a pasar".

viernes, 11 de diciembre de 2009

Diego Agrimbau, guionista de cómic: "El cómic es el mejor medio artístico, el más inexplorado, un paraíso y una maldición al mismo tiempo"

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 10/02/09


I Premio Internacional de Cómic Planeta DeAgostini

Se destapó al fin. El pasado jueves, Planeta DeAgostini, a través de su gabinete de prensa, dio a conocer el fallo de su I Premio Internacional de Cómic organizado por dicha editorial. Muchos originales, mucha competencia, muchos aspirantes, al final un ganador: ‘Planeta Extra’ de Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti, dos artistas argentinos de reconocido prestigio en el mundo del cómic. Agrimbau, guionista de la obra, ha tenido la amabilidad de responder a nuestras preguntas pocos días después de habérseles otorgado el preciado galardón.

Argentina es tierra de grandes creadores literarios (Borges, Bioy Casares, Arlt) y del mundo del cómic (Héctor Germán Oesterheld, Francisco Solano López, Quino, Carlos Trillo, Domingo Mandrafina...), ¿qué tiene su país que parece fomentar la existencia de tantos y tan buenos creadores?
Es un misterio. Porque justamente no se puede considerar al estado argentino como uno de los responsables de la aparición de semejantes figuras. Las partidas presupuestarias destinadas a estas actividades son muy magras, y en el caso de la historieta, inexistentes. Muy por el contrario, fue el estado argentino el que destituyó a Borges como director de la Biblioteca Nacional para transformarlo en Inspector de Aves y Corrales (bajo el gobierno de Juan Perón) y el que se encargó de matar a Oesterheld y sus cuatro hijas en la última dictadura militar. Tal vez el fomento esté dado en el mismo origen de la cultura argentina, que es resultado de la unión fértil de las ricas culturas europeas con las nativas.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Javier Puebla, escritor: “Al escribir siempre intento decir mi verdad”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 07/01/09

Javier Puebla (Madrid, 1958) se asoma a la solapa de su última novela publicada, ‘Tigre Manjatan’ (Manjatan con jota, que no es una pifia dactilográfica, no), con cierto aire de gnomo travieso o de personaje londinense de ‘Miss Endicott’, un cómic del que les hablé no hace mucho. Sin embargo, en vivo y en directo, Puebla rompe ese esquema y se presenta con un vago talante ficticio, el de un tipo que no anda lejos de Marlowe o Spade pero tampoco cerca. Igualmente próximos y lejanos le quedan el Olrik de Edgar P. Jacobs y algún personaje del Tintin de Hergé, a quien el escritor madrileño reverencia. Yo sabía, para eso están las webs, que Javier tenía un antónimo, Federico Traum, y un heterónimo. Así que sentía cierta inquietud por conocer cuál de los tres sería el que respondería a mis preguntas. Pronto salí de dudas, espero que ustedes también lo consigan, mis improbables, al terminar esta entrevista. Traum, presente in situ, asistió al inicio de nuestro encuentro como mero espectador, sentado sobre un sillón estampado en tonos rosas, al otro lado de la salita del Hotel Astoria de Valencia donde charlamos. En seguida lo vi impacientarse. A Traum, digo.

‘Solos de jazz’ de Adolfo Marzal: Una novedosa apuesta por la escultura

Herme Cerezo/Siglo XXI, 02/01/09

Ha sido entrevistador, motero — motocicleta Enduro incluida — y casi desde siempre escultor autodidacta. "En el año 1992 comencé mi andadura en solitario, a pesar del rechazo de los galeristas de entonces". Durante un tiempo anduvo vendiendo y exponiendo sus esculturas por tiendas, cafeterías y comercios de Valencia. En 1999 entró a formar parte como artista del elenco de la galería Ibalart y desde allí ha paseado sus figuras de papel y cartón por Interarte (Valencia), Feria del Arte (Sevilla) o Dearte (Madrid). Aunque "la plastilina fue siempre mi juguete favorito", alumbró sus primeras formas "modelando figuritas, un pez, una flor, un rostro, con las migas de pan que mis hermanas desechaban para guardar la línea". Ésta es la tarjeta de presentación de Adolfo Marzal (Valencia, 1962), un escultor que precisa mantener continuamente sus dedos ocupados porque su oficio, la escultura, el modelaje, es una necesidad vital: "es como cuando una persona, que está hablando por teléfono, dibuja circulitos o cuadrados en un papel, algo inherente a la vida misma". No prepara bocetos previos: "no soy buen dibujante, por eso llevo la figura siempre en la cabeza", lo cual, no crean, no resulta nada fácil, porque crear algo directamente de la nada, utilizando únicamente las manos sobre la materia no es sencillo. Sus materiales son hojas de periódicos, cinta adhesiva de papel crepé (o de carrocero), barniz secativo de cobalto y sus herramientas una regla, tijeras, un lápiz, un cúter, un pincel ... y sus manos. Siempre las manos. Ha utilizado también otros componentes como el barro, "pero desde el momento que hice la primera figura con cinta adhesiva, una bruja minúscula que todavía conservo en mi estudio, descubrí que ése era mi camino".

lunes, 7 de diciembre de 2009

Yo SÍ ESTUVE ALLÍ (años 2007 y 2008).

Molesta un poco, en realidad bastante, para qué negarlo, que algunos medios de Internet y otros que no son de la red, te chapen fragmentos de entrevistas, entrevistas íntegras o, que incluso, se atribuyan fotografías que no han hecho. Por eso, además de para el recuerdo, trato de fotografiarme con las personas que tienen la amabilidad de compartir conmigo unos minutos de sus vidas. Es mi manera de decir que yo SÍ ESTUVE ALLI e hice mi trabajo.
A continuación inserto algunas de esas instantáneas. No están todos los que han sido, pero en la medida que pueda y encuentre el material restante, iré completando este pequeño álbum.

Paco Roca, Premio Nacional de Cómic 2008: "En mi carrera está claro que hay un antes y un después de ‘Arrugas’"


Herme Cerezo/SIGLO XXI, 24/12/08


A veces los dioses nos son propicios. Para mí lo fueron durante 2008. En los albores de este año, en el que me había propuesto escribir también sobre el mundo del cómic, leí y reseñé un álbum titulado ‘Arrugas’. Recuerdo haber cerrado la contratapa con ganas de más, aunque luego, una vez analizado con mayor frialdad, llegué al convencimiento de que la obra tenía las medidas justas: ni le sobraban páginas, viñetas, dibujos o diálogos, ni le faltaban tampoco. Y si yo quería "más" ‘Arrugas’, lo único que tenía que hacer era volver a leerlo. Cosa que hice y por ello decidí que aquello no podía terminar así, que había que hurgar por las tripas de la obra y los entresijos de su autor. Apenas unas semanas más tarde, conseguí contactar con el valenciano Paco Roca, su dibujante y guionista, a quien entrevisté en su domicilio particular, entre sus impolutos cómics y el orden concertado entre su mesa de dibujo, su equipo de música y algún póster cinematográfico. Jamás hubiera pensado que ‘Arrugas’, que por aquellas fechas apenas si llevaba dos o tres meses en el mercado español, se hubiera gestado en mi propia ciudad, y a menos de un kilómetro de mi casa. Pero era cierto. Sentados a la mesa redonda del comedor, en aquella ocasión hablamos de lo divino y humano del Cómic y también, y especialmente, de su ahora exitoso álbum. ‘Arrugas’ me había dejado la impronta de un trabajo estéticamente espléndido y emocionalmente humano. Pocos tebeos me habían conmovido tanto como aquél hasta entonces. Por eso ahora que el álbum está en lo más alto, cuando los medios de comunicación, valencianos y no valencianos, conciertan citas con Paco Roca para entrevistarle sobre su obra, a mí me corresponde otra cosa: explorar al Paco Roca que hay antes y después de ‘Arrugas’, antes y después de los premios, antes y después de este 2008 que él nunca olvidará y reflexionar un poco sobre sus sensaciones personales y artísticas. Y como me imaginaba, comprobé que su vida no ha cambiado. Y él tampoco. Era inevitable. Ayer tres entrevistas, hoy cinco, mañana cuatro. Unas semanas antes viajes a Madrid, a París, a Getxo, a Sevilla... Cuando la maquinaria promocional se pone en marcha no se detiene y eso que de la concesión del Premio Nacional ya han transcurrido varias semanas.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Rebeca Tabales y Félix J. Palma, ganadores de los Premios Ateneo Joven y Ateneo de Sevilla

Herme Cerezo, SIGLO XXI, 17/12/08 

Ella, Rebeca Tabales, es madrileña y licenciada en Psicología. Tras haber publicado sus textos en revistas españolas y extranjeras y obtenido menciones en distintos premios literarios, ha hecho de la escritura el eje de su vida. Su primera novela, ‘Eres bella y brutal’, acaba de ser galardonada con el Premio Ateneo Joven de Sevilla. Él, Félix J. Palma, es gaditano de Sanlúcar de Barrameda. Está reconocido como uno de los escritores de cuentos más brillantes, originales y premiados de nuestro país. Ha publicado cuatro libros de relatos (‘El vigilante de la Salamandra’, ‘Métodos de supervivencia’, ‘Las interioridades’ y ‘Los arácnidos’), todos ellos acogidos elogiosamente por la crítica. Su carrera como novelista la inició con ‘La Hormiga que quiso ser astronauta’ y ‘Las corrientes oceánicas’. ‘El mapa del tiempo’, su tercera obra, ha ganado el prestigioso Premio Ateneo de Sevilla. Con ella, con él, en un revuelto literario a tres bandas animado por dos botellas de agua y un cortado, hablamos de sus novelas, de sus proyectos y de su literatura.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Juan Carlos Rodríguez Ibarra, político y escritor: "“En política nadie te pregunta por qué lo nombras, pero sí por qué lo cesas”

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 08/12/09

Que los políticos escriban sobre sus vivencias no es nuevo, al contrario, es casi algo tradicional. Churchill, Azaña, Manuel Fraga, Santiago Carrillo y muchos otros más ya lo hicieron en el pasado. Los que gobiernan naciones son personas que tienen la fortuna, en algunos casos no tanta, de atravesar situaciones importantes, delicadas, tensas, graves...
Y algunos de ellos, en un momento determinado de su existencia, deciden no condenar al perpetuo silencio de su tumba lo que vivieron desde sus cargos de responsabilidad. Nunca lo cuentan todo, especialmente si por sus devenires circulan todavía personas vivas, pero aportan detalles, matices, apuntes, que pueden ayudarnos a comprender mejor la realidad de ciertas coyunturas. Juan Carlos Rodríguez Ibarra (Mérida, 1948), sempiterno presidente de la Junta de Extremadura, tuvo que retirarse de la "res publica" activa a causa de un infarto de miocardio que amenazó su vida. "Me han sacado la tarjeta amarilla y no quiero que me saquen la segunda que, como usted sabe, es roja", aclaró antes de comenzar esta entrevista realizada hace unos días en Valencia. Lo del infarto le proporcionó algo que antes no tenía: tiempo libre. Y Rodríguez Ibarra no lo desaprovechó y así "durante los cuatro días de estancia en el hospital y las semanas de convalecencia posterior tuve tiempo de repasar mis inquietudes sobre el gobierno, la nación y el futuro". Estas reflexiones cuajaron en un borrador de unas doscientas páginas, escritas desde el año 2006 y que ahora, de la mano de la editorial Planeta, ven la luz bajo el título de ‘Rompiendo cristales. Treinta años de vida política’. El libro es un trozo de la vida y del ideario de este político emeritense, escrito con un impecable y ameno estilo periodístico. "No es un libro de memorias. Si lo fuera hubiese necesitado mil páginas. En cada capítulo, a partir de una anécdota, hago reflexiones políticas. He incluido también gotas biográficas mías, porque yo he querido abrir la puerta para que los lectores conozcan un poco mi trastienda, mi infancia, mi juventud, para que sepan el porqué de mis actuaciones..."

domingo, 29 de noviembre de 2009

Lorenzo Silva, escritor: “Una parte significativa de la vida de muchas personas se desarrolla en Internet”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 04/12/08

La verdad, mis improbables, es que cuando uno entrevista a Lorenzo Silva (Madrid, 1966) se queda con ganas de más, de bastante más. El escritor madrileño es una de esas personas que cuenta cosas, pero que da la impresión de que sabe muchas más. Y al entrevistador le entran deseos de exprimir sus conocimientos y disfrutar de su conversación durante mucho tiempo. Solamente escuchando cómo prepara sus escritos, en este caso para ‘El blog del Inquisidor’, su última novela, descubre uno el laborioso proceso que desarrolla para hilvanar cada una de sus historias. Sin olvidar que, detrás del trabajo de investigación o documentación de un escritor, se esconde un espíritu curioso, inherente a su profesión, ansioso por explorar nuevos caminos, nuevas etapas, nuevos horizontes. Pero en fin, todo tiene un límite y tenemos que aprovechar lo que hay. Así que vamos ya con el intercambio de preguntas y respuestas que mantuvimos con Lorenzo Silva, una tarde del mes de noviembre, con un soleado frío invernal, reconfortados con la temperatura, ligeramente excedente en grados centígrados, de uno de los salones del Hotel Astoria de Valencia.

María Reimóndez, escritora: “De poco vale que las mujeres hayamos avanzado mucho, si los hombres siguen como hace 50 años”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 24/11/09

Les puedo asegurar que es la primera vez que entrevisto a una escritora que responde a mis preguntas de modo pausado, metódico, sonriente, trenzando las palabras justas y... dándole a las agujas: "calcetar es mi única adicción", reconoce la propia María Reimóndez (Lugo, 1975), traductora de profesión y feminista por convicción. Además de escribir en diversos medios de comunicación, ‘A nosa terra’ o ‘Vieiros’, a María todavía le presta su tiempo para publicar novelas como ‘El club de la calceta’, que nos presenta hoy, o para trabajar en ‘Implicad@s no Desenvolvemento’, una ONG fundada por ella misma y que entiende la pobreza como un sistema de explotación por parte de gobiernos y empresas y trata de cambiar los hábitos de consumo y la visión de los países del Sur entre la ciudadanía gallega. A principios de 2009, verá la luz su nueva novela, ‘Pirata’, escrita como toda su obra en gallego.

Premio Planeta 2008: Ángela Vallvey y Fernando Savater.

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 15/11/08

Fiel a su cita anual, los ganadores del Planeta 2008 pasaron por Valencia. La mañana despuntó fresca, sin amenaza de lluvia. El sol, una mancha transparente que se extendía con timidez, irrumpía en el ambiente dispuesto a caldear el casco urbano. Ángela Vallvey y Fernando Savater traían una agenda apretada: televisiones, emisoras de radio, firmas de libros... Así que a las once en punto, sin parafernalia previa alguna, dieron comienzo a la tradicional rueda de prensa, este año algo más sobria de lo acostumbrado.

Francisco Galván, escritor:"Lo que necesita la gente es fantasía e imaginación"


Herme Cerezo / SIGLO XXI, 14/11/08


Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, Francisco Galván (Madrid, 1958) posee una dilatada experiencia en el mundo de las letras. Ha trabajado en diversos departamentos de la Agencia Efe, donde vivió un mundo de noticias asépticas, inmediatas y volátiles. Atraído por la vorágine de la ficción, en el año 2000 fue finalista del concurso literario Felipe Trigo con su novela ‘Las esmeraldas de Cortés’. Un año después, ganaría el premio Diablo Cojuelo de Novela Picaresca por su obra ‘El rabo del diablo’. En 2002,
con ‘Cuando el cielo se caiga’, obtuvo otro prestigioso galardón: el Ateneo-Ciudad de Valladolid. Obras suyas son también ‘De buitres y lobos’, ‘El evangelio de Barrabás’ y ‘Sangre de caballo’. Cultivador incansable del llamado género histórico, Galván nos presenta hoy ‘El guerrillero con dos cabezas’, un apasionante y fresco relato, que transcurre entre la España de la Guerra del Francés y la Revolución Mexicana y donde destaca, por derecho propio, la figura de Xavier Mina, un guerrillero español que conquistó la gloria en aquellas tierras del otro lado del Atlántico. De este último relato y de otros asuntos de la República de las Letras conversamos con Galván durante unos minutos.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Jesús Sánchez Adalid, escritor: "La novela histórica de calidad seguirá existiendo poque está en el tronco mismo de la Literatura"

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 02/11/08

Llegó a la cita con retraso ferroviario: el tren que lo transportaba desde Cartagena se había demorado lo suficiente para convertir un plácido paseo en un periplo fatigoso, algo demasiado habitual últimamente. Cuando Jesús Sánchez Adalid (Don Benito, 1962) pisó el vestíbulo del hotel Zenith, en el aire todavía flotaban los últimos compases de las fanfarrias de moros y cristianos que, de norte a sur, habían atravesado Valencia aquella tarde-noche. A esas horas, los timbaleros ya refrescaban sus manos, después de quitarse las tiras de esparadrapo que, durante todo el desfile, habían protegido sus dedos. Y las moras y moros, las cristianas y cristianos se desprendían de sus atuendos en común fraternidad, en común encrucijada cultural. El escritor pacense, dispuesto a responder mis preguntas sin mayor dilación, apenas se detuvo para aparcar su maleta en el primer rincón que le vino al paso. Ni siquiera quiso tomar aire, a pesar de que sus facciones reflejaban cansancio y una cierta impotencia por los contratiempos del viaje. Así que nos pusimos a hablar sobre su última y reciente novela, ‘El caballero de Alcántara’, cuyo argumento no puede resultar más tentador: un miembro de la Orden de Alcántara, Luis María Monroy, parte hacia Oriente disfrazado de mercader con la secreta misión de entrar en contacto con el hombre más poderoso de Estambul, "el Gran Judío". El viaje requiere dos escalas Venecia y Sicilia. Espías, ciudades exóticas, intríngulis políticos, la corte, la vida monacal, todo eso y algunas cosas más es lo que prometen sus páginas. La novela, cuya escritura ha durado un año, no lleva todavía un mes en el mercado y su autor ya ha recibido ofertas para su traslado a la gran pantalla.

Juan Carlos Arce, escritor: "Escribo siepre sobre las relaciones de poder, de uno o de otro modo, con un arumento o con otro"

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 26/10/09

A mediados del pasado mes de septiembre, SIGLO XXI publicó mi reseña sobre la novela ‘La noche desnuda’ del escritor Juan Carlos Arce (Albacete, 1958), basada en la vida de Andreu Nin, líder político del POUM, un partido que, a pesar de su corta existencia, desempeñó un papel destacado durante la Guerra Civil Española. Tras dar no pocos tumbos en su búsqueda, en la del autor, digo, incluido un error en el número de teléfono del que disponia para contactarlo, que me valió el varapalo verbal de una iracunda señora a la que sorprendí con la boca llena de tortilla de patatas o algún otro guiso similar, conseguí localizar al escritor manchego para conversar de su novela y del llamado género histórico. Éstas fueron sus respuestas a mis preguntas.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Najat el Hachmi, escritora: “Mimoun, el protagonista, es una figura mucho más habitual de lo que creemos”


Herme Cerezo / SIGLO XXI, 21/10/08

La cosa fue a contrarreloj. Había que aprovechar el tiempo. Najat El Hachmi tenía la agenda copada. Aceleradas las palabras, olvidado el guión, calzando las preguntas sin pausas ni más dilaciones, nos metimos en harina, sentados en una esquina de la cafetería del Hotel Astoria de Valencia, mientras la tarde rezumaba una humedad cansina, cuando las espadañas de las iglesias y las nubes negociaban si llovía o no.

Fernando Trías de Bes, escritor: “Para mí la escritura no es un fin, sino un medio”


Herme Cerezo / SIGLO XXI, 13/10/08


Fernando Trías de Bes (Barcelona, 1967), articulista, ensayista y escritor de ficción, llegó apresurado a la cita. Venía de participar en un programa de TV3, que se había prolongado más de la cuenta a causa de una avería técnica. En el rostro, en el traje, en la valija, traía un punto de agobio. Incluso llegué a pensar si Trías de Bes, suceso imposible, no se habría escapado, con la ayuda del capitán Senzanome, de Santa Catalina del Océano, esa isla, imaginaria y concreta, donde transcurre una buena parte de ‘La historia que me escribe’, la novela que venía a presentar. Pero el escritor barcelonés apenas si precisó un tregua de diez minutos para recuperar el resuello y responder a mis preguntas con calma, sin prisas, como si lo acontecido unas horas antes, en TV3 (o en Santa Catalina), fuera ya pasado remoto y no reciente. Afortunadamente, ni Mr. Wilfort, ni Walter Néspolo, protagonistas de su obra, aparecieron por allí para aportar un punto de irrealidad real, y la entrevista pudo desarrollarse con absoluta normalidad.

¿Por qué escribes, Fernando?
Tengo una respuesta para eso - risas antes de proseguir -. Escribo porque es un tipo de actividad en la cual, por motivos que desconozco, se plasma bien mi poder imaginativo. Soy persona con un caudal creativo enorme que necesito expresar. Y he encontrado en la escritura un medio donde fructifica bien o, al menos, en el que me siento cómodo. De pequeño yo no quería ser escritor, por lo tanto no llego a la escritura como fin sino como medio. Y lo cierto es que disfruto como un enano haciéndolo.

¿Te sientes igual de cómodo escribiendo ensayo o artículos que ficción?
Tengo mis preferencias: disfruto más con el relato y la ficción, que con el ensayo, donde existen una serie de restricciones y condicionamientos que en la ficción también se dan en forma de reglas, que conviene respetar, pero de un modo mucho más abierto. Además, la complejidad de construir el entramado de una novela es un reto muy bonito. El ensayo es más lineal, prefiero la ficción sin duda.

¿Qué es la realidad?
No lo sé exactamente. De momento es presente de indicativo, eso seguro. Lo pasado ha pasado, no lo puedes cambiar y el futuro es una abstracción

Tú que te manejas, y muy bien, en ese mundo ¿el marketing puede hacer triunfar un libro mediocre?
Afortunadamente, no. El marketing puede proporcionar un buen pistoletazo de salida a un libro. Pero lo que me gusta, y ojalá continúe siendo así, es que el poder del lector sigue vivo. Cada año se demuestra con el éxito de novelas que se recomiendan de boca a oreja. De repente, ves que un libro está el primero de la lista de ventas, ajeno a las campañas de prensa, porque ha conectado con el sentimiento del lector o por la causa que sea. Y al revés, un libro bien aupado por una campaña publicitaria de salida, si no cuaja en el público observas como decae.

Walter Néspolo, protagonista de ‘La historia que me escribe’, es un escritor al que encargan un libro imposible. Eso es algo que, últimamente, parece estar de moda. ¿Se secó el magín para imaginar protagonistas no escritores?
No lo sé – sonríe -. Se me ocurren dos cosas: una, que hay una corriente, que es la metaliteratura, que te permite ver cómo se va construyendo el libro que lees y eso obliga a que intervenga un escritor; dos, en mi caso concreto, el hecho de que haya un novelista dentro de ‘La historia que me escribe’ responde a la pregunta de qué pasaría si alguien recibiese la noticia de que él no es real y que forma parte del libro que está escribiendo. Si ese planteamiento se lo da la propia narrativa, no se aguanta. Y esto no es algo nuevo. En la segunda parte del Quijote, el protagonista tropieza con su propio libro. En mi novela asistimos al proceso de construcción del texto y llega un punto en el que los personajes se rebelan contra su autor y cobran autonomía. Y el escritor, una persona cabal, sigue escribiendo y se plantea por qué ocurre y dialoga con sus personajes. Y uno de ellos, Mr. Wilfort, le dice que es él quien está escribiendo realmente la historia. Un puro delirio. Yo quería que ficción y realidad se confundiesen y que el lector no supiera realmente donde se encontraba.

En tu novela lo que has hecho es democratizar la escritura. Te has cargado el mito del creador-dios.
Sí, completamente. Sin desvelar el final, te diré que el libro acaba con una gran paradoja sobre lo que significa crear un personaje. Y eso tiene también consecuencias para nosotros como seres vivos: el protagonista, al final de la novela, tiene la opción de saber la verdad: si está dentro del libro o es un ser real. Y él prefiere no comprobarlo porque está ya casi tan seguro de ser un personaje que decide guardarse un punto de libertad. Creo que eso tiene una lectura para nosotros, porque a veces creemos que nuestra propia vida está siendo escrita.

¿Cómo llegaste a ese planteamiento?
No lo sé. Me vino la idea, la fui desarrollando y me fueron surgiendo alternativas. No fue algo directo. Avancé poco a poco. El engranaje aquí es muy complejo y lo fui orquestando lentamente hasta tal punto que, cuando llevaba escrito, el setenta por ciento del libro lo tiré todo y volví a empezar porque vi que el engranaje no se sostenía todavía. Ahora estoy contento con el resultado final.

Tu prosa es extraordinariamente fluida, cuidada, ¿la trabajas mucho?
Reescribo hasta la saciedad, pulo muchísimo, repaso más de veinte veces cada página. Lo hago por respeto al lector, al que trato de suministrar únicamente la información imprescindible. No le proporciono datos superfluos.

¿Hay muchos Mr. Wilfort a tu alrededor?
Nunca me habían hecho esta pregunta así - risas –, me has hecho dudar porque es verdad que por tu vida pasan personas que pueden variar tu devenir personal. No se me aparecen personajes, me iría al psicólogo directamente, pero sí que es verdad que llega gente que forma parte de la película de tu vida. Y son momentos que te hacen dudar de si eres protagonista o espectador.

Precisamente yo me refería a personajes de ficción.
Ah, no, no. Además, en este libro, paradójicamente, como al protagonista los personajes se le van de las manos, tenía que tenerlo muy atado a él. Seguramente en otro tipo de novela, puede ocurrir que el personaje viva situaciones no previstas inicialmente, pero en ésta no.

La situación que le planteas a Walter Néspolo en ‘La historia que me escribe’ resulta tremendamente claustrofóbica.
Sí, claro, es kafkiana, la novela es una ratonera para él.

Tu novela no se desarrolla en lugares concretos.
Está inspirada en Cadaqués, en Port Lligat. Pero está muy claro por qué ocurre esto. Precisamente como quería que la ficción invadiese la realidad, he creado un mudo pseudofantástico con ciertas referencias a la vida real.

‘La historia que me escribe’ podría ser un primer paso para una novela virtual. Igual que aquí los personajes se rebelan a su autor, también los lectores, de algún modo, podrían participar en la novela escrita por otra persona.
En el proyecto inicial del libro, que luego desestimé, pensé que los personajes pidiesen ayuda a los lectores para rebelarse contra el escritor. Pero luego el proyecto fue por otro lado. Pero la idea no la he desechado del todo. Este libro es un poco al revés. El lector cuando lee confía en el autor y le dice: "ya sé que esto es ficción, pero tú engáñame bien". Y si el escritor no consigue hacer verosímil el engaño, se cisca en él y quema el libro. Aquí el juego es al revés: yo no puedo meter más imposibles en el texto y trato de implicar al lector, invitándole a justificar lo injustificable.

De la lectura del libro, de tus palabras, deduzco que te has divertido mucho escribiéndolo.
Sí, me he divertido mucho. Ha sido como un juego. Y la reacción del lector será dicotómica: o accede a jugar y le gusta o lo rechazará completamente.

Cuando nos despedimos, involuntariamente acepté la propuesta literaria de Fernando Trías de Bes y, como Walter Néspolo, tampoco quise saber si esta entrevista había tenido lugar o no; si era algo espontáneo o predeterminado; si era yo quien formulaba preguntas o quien respondía. Al revivir la conversación en la grabadora, en otro tiempo, en otro lugar, no conseguí salir de dudas: las voces se mezclaban mientras preguntas y respuestas adquirían un tono parejo. La cinta lo igualaba todo. Mis oídos sólo percibieron lo que allí escuché. Pero no era yo el que escribía. Eran mis dedos. Mr. Wilfort no andaba lejos.