«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

domingo, 18 de mayo de 2014

Jordi Llobregat, director de Valencia Negra 2014: “Nuestra idea es consolidar Valencia Negra como un festival independiente”.


Desde el pasado jueves 8 de mayo, se ha venido desarrollando la II Edición de Valencia Negra, que ha concluido hoy, domingo, 18 de mayo, con un encuentro abierto en la librería Cosecha Roja, situada en la confluencia de las calles Sevilla y Denia de la capital del Turia, entre un nutrido grupo de autores participantes en el evento, organizadores y  aficionados al género. Han sido once días intensos, en los que el goteo de artistas, directores de cine, dibujantes, escritores y maestros del relato policial ha sido constante y en los que el autor argentino Carlos Salem fue proclamado ganador del Premio de novela Valencia Negra, por su obra ‘Muerto el perro’.

Y agotado, pero muy satisfecho por los logros alcanzados, se encontraba el director de Valencia Negra, Jordi Llobregat. “Estoy muy contento porque ha sido fantástico, un éxito de público, de autores participantes y de la organización en general. La gente se ha implicado mucho y eso siempre es de agradecer porque ayuda a que todo salga bien”. De este modo y por su repercusión Valencia se incorpora al grupo de ciudades “negras” españolas, como ya lo son Barcelona, Gijón y Getafe, entre otras. “Esa es la intención, pero más que nosotros, que somos los organizadores, tendrán que decirlo los demás certámenes, el público, los aficionados y los autores que toman parte en nuestro festival”.
Interior de la librería Cosecha Roja
Valencia Negra 2014 ha contado con exposiciones de fotografía, talleres de escritura, conciertos de jazz, teatro, cine, televisión, entrevistas, coloquios y debates. Algunos de estos actos tuvieron una especial relevancia. “Obviamente el día de Petros Markaris fue un momento importante del festival por la acumulación de aficionados que se produjo. La cola llegó a cruzar un par de calles y hubo gente que no pudo entrar por estar cubierto el aforo de la sala. Tuvo mucha repercusión en la ciudad y en los medios de comunicación. Pero no podemos olvidar tampoco a Lorenzo Silva o a Alicia Giménez Barlett, que también consiguieron llenar la Sala Russafa”.

Este año los actos han continuando teniendo como epicentro la Sala Russafa, sita en la calle Dénia de Valencia, pero determinadas actos se han desplazado a otros lugares como la FNAC, bibliotecas públicas, la librería especializada Gotham Comics, el MUVIM o La Casa del Libro. “La decisión de ampliar nuestro radio de acción la tomamos nada más acabar la edición del año pasado. En 2013, teóricamente solo eran cuatro días y hubo problemas, porque surgieron actividades que no teníamos muy claro dónde ubicarlas. En esta ocasión, hemos querido incrementar la sección de cine y de cómic y nuestro criterio ha sido utilizar otros locales y prolongar el calendario. Aunque es pronto para hablar del año próximo, a priori mantendremos la Sala Russafa como sede central e intentaremos expandirnos radialmente por la ciudad, con el objetivo de que las librerías de Valencia se incorporen al evento”. En este salto cualitativo y cuantitativo de Valencia Negra, sin duda ha tenido importancia el apoyo recibido por parte de algunas instituciones oficiales. “El año pasado el apoyo institucional ya fue notable, pero en esta edición, la colaboración de la Diputación Provincial de Valencia ha sido muy importante. Aunque nosotros seguimos con la idea de consolidarnos como un festival independiente, gracias a que también disponemos de una destacada ayuda por parte de varias empresas privadas”.

Todavía es pronto para asegurarlo, como el propio Llobregat manifestó antes, pero Valencia Negra 2015 parece un hecho. Habrá una nueva edición que contribuya a la consolidación de este festival. “Aún nos quedan cosas por hacer, como por ejemplo el asunto de la gastronomía negra, del que ya planteamos algo el año pasado. Aunque es una actividad complicada, porque exige colaboración y nos faltan manos para abordarlo todo. Pero igual nos tiramos al ruedo y preparamos un circuito de tapas negras por el barrio de Russafa. Hay otros aspectos del género que también nos atraen y que no vamos a desvelar ahora. Ya tenemos apalabrados a varios autores para Valencia Negra 2015, en la que también nos visitarán escritores nuevos”. Y en la próxima edición los concursos literarios dispondrán una vez más de su espacio propio. “Sin duda, queremos que Valencia Negra sea un festival tremendamente participativo, que la gente concurse enviando twits o participando en talleres. En este terreno, tal vez haya novedades”.