«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

lunes, 2 de junio de 2014

Xavier Aliaga, escritor: “Un escritor no puede aburrirse cuando escribe una novela, porque luego eso se nota en el relato”

La Ciudad Digital había nacido para ser un diario alternativo, libre y de calidad, para combatir el periodismo contaminado y caduco que imperaba en la ciudad de Valencia. Hasta que uno de sus periodistas más importantes, Manel Torres Albiach, aparece degollado de manera salvaje sin que el asesino deje rastros ni pruebas. El descreído inspector de raza negra, Feliu Oyono, junto con su enigmática compañera, Amalia Vigarany, serán los encargados de esclarecer este horrible crimen. Con estos antecedentes, Xavi Aliaga pergeña su quinta novela, ‘Dos metres quadrats de sang jove’, editada por la editorial Alrevés. Con el escritor setabense, aunque nacido en Madrid, conversé durante unos minutos de una tarde primaveral del mes de mayo en Octubre Centre de Cultura Contemporània de la calle San Fernando de la ciudad de Valencia, escenario, además, donde se desarrolla la trama de su novela.
Xavier, ¿qué hace un hombre nacido en Madrid escribiendo novelas en lengua vernácula?
Nacer en Madrid fue accidental porque yo era hijo de un ferroviario al que habían destinado a la capital de España. Pero ya de muy pequeño regresamos a vivir a Xàtiva, una ciudad que padecía una cierta diglosia, ya que entonces las familias educaban a sus hijos en castellano en una especie de mecanismo de superación social. Esta costumbre se fue corrigiendo paulatinamente y el valenciano comenzó a hablarse con toda normalidad. Y yo, obviamente, no podía mantenerme al margen de ello. Me considero un setabense más.
‘Dos metres quadrats de sang jove’ se centra en el mundo del periodismo, un territorio que conoces muy bien, ¿hay mucho de ti en la novela?
Hay una base real de circunstancias profesionales e incluso personales, obtenidas través de mi propia observación. A partir de ahí, he trabajado y construido una ficción que presenta muchas semejanzas con la situación real del periodismo actual, que atraviesa un momento muy complicado. Es duro que un grupo de profesionales de la información, sin trabajo, se tenga que buscar la vida en el mundo de Internet y se dé cuenta de que su labor tiene valor cero en el mercado, a pesar del enorme esfuerzo que realiza. Este estado de cosas es lo que yo he querido reflejar en la novela.
Aunque parece pertenecer al género negro, esta novela no solo es eso, ¿no?
En mi escritura soy muy disperso y en la novela abro muchos frentes: la cuestión política, el proceso de maduración de una persona y otras perspectivas de las que no hablaré ahora para no desvelar el final de la historia. Intento utilizar la novela negra como un mcguffin para tratar todos esos temas. En ese sentido, el asesinato del periodista no es más que un pretexto que me permite hablar del mundo del periodismo, que es lo que realmente me interesaba.
Para escribir novela negra, ¿es necesario llevar una vida, digamos, agitada?
No, creo que es una cuestión de background, de ver cine, de lecturas, de periodismo. Yo no soy un gran lector de la sección de sucesos pero alguna cosa sí que me llega. A la hora de escribir una novela negra, Chandler aconsejaba tener claros los procedimientos y yo me he interesado por conocerlos hasta un cierto punto. El resto ha sido imaginación.
Sigamos con el género negro, ¿en qué situación se encuentra la novela negra valenciana?
Si incluimos autores que escriben en valenciano y en castellano, creo que hay una cierta producción. En la colección donde yo publico, también participa Juli Alandes. Pero hay más gente que escribe, como Esperanza Camps. Y si estiramos del hilo, las dos últimas novelas de Rafael Chirbes, ‘Crematorio’ y ‘En la orilla’, también tienen bastante de  género negro.
¿Cómo surgió la idea de escribir ‘Dos metres quadrats de sang jove’?
A veces guardo una imagen en mi mente que se refiere al final y desde ella tiro hacia atrás para reconstruir la trama, pero no es el caso. Probablemente esta novela surgió de la idea de que se pudiera producir un asesinato en un medio de comunicación digital. La visión de un periodista degollado era muy potente y aproveché también la oportunidad de recuperar a Feliu Oyono, un inspector de raza negra, que ya había aparecido en otra novela mía anterior.
¿El inspector Oyono es un personaje al que le prevés un mayor recorrido?
Feliu Oyono aparecía en un relato y un libro anteriores míos. Este personaje, una especie de homenaje a Ferran Torrent, surgió en una novela que era una gran broma, una obra bastante bandarra, que luego fue premiada en los Premis d’Octubre. Sin embargo, tiempo después me propusieron escribir un relato breve y, aprovechando su sentido cínico, se me ocurrió volverlo a utilizar con lo que adquirió su propia dimensión. Aunque podría convertirse en el protagonista de una serie, de momento todavía se encuentra en proceso de formación a nivel de conocimiento del público. Los personajes de otras novelas mías son mucho más conocidos que él entre mis lectores.
‘Dos metres quadrats de sang jove’ arranca con una escena de sexo que tiene precisamente como protagonista a Feliu Oyono, pero se le agua la fiesta.
Sí, pero en esa escena inicial no me importa tanto el sexo, porque  lo que intento es ubicar la crisis del personaje. Por otro lado, el lector espera ir después a un lugar y yo le llevo a otro bien distinto. Creo que empezar con sexo, sexo fracasado además, es un buen comienzo para una novela negra.
Entonces y de modo definitivo, ¿tú calificarías la novela como perteneciente al género negro?
Bueno la dinámica del libro no es exactamente la de una novela negra, sobre todo en la parte central. Creo que mi forma de desvelar la información al lector es distinta a la de los autores tradicionales del género. Quizá también debería haber matado a alguien más, pero lo que en realidad me interesaba era contar la trama de corrupción política. Hay que tener claro que no soy escritor de novela negra y he tratado de llevar la narración a mi territorio para sorprender al lector.
Valencia es protagonista en ‘Dos metres quadrats de sang jove’, ¿hay una intención reivindicativa por tu parte a la hora de escogerla como un escenario de esta novela negra?
Emili Piera y Tonino Guitián escribieron ‘Asesinato en el Palacio de las Artes’, en versión bilingüe, una estupenda novela negra que se desarrolla en nuestra ciudad. Valencia es un escenario magnífico para obras de este tipo y hacerla visible en estas páginas es otra forma de reivindicarla y situarla en el escenario literario. Otra cosa distinta es que, ahora mismo, concurran también circunstancias especiales, como las tramas de corrupción, que la convierten en un lugar particularmente atractivo para este género.
La novela incluye diálogos, monólogos, fragmentos de Internet, ¿estamos ante un puzle que el lector debe reconstruir?
Mis novelas tienen un grado de dificultad relativo, pero dentro de eso intento que el lector trabaje. Además, mientras la escribía, necesitaba divertirme y tuve que buscar nuevos lenguajes y estrategias, otras fórmulas. Utilizar Internet como una especie de diario me servía mucho para mis propósitos y por ese mismo motivo los diálogos no están acotados, solo lanzados. Un escritor no puede aburrirse cuando escribe una novela, porque luego eso se nota en el relato.
Citabas antes Internet, ¿la red se ha convertido en una herramienta fundamental en las investigaciones policiales?
Este libro está escrito antes de leer ‘Les escopinades dels escarabats’, la última novela de Andreu Martín, un autor que tiene mucha experiencia y cuida mucho los procedimientos policiales. En esa obra, Andreu explica que hay un grupo especial de policías dedicado a rastrear Internet. Yo me imaginaba que algo así ocurría y, además, como tratamos de un asesinato acaecido en un medio digital, de manera intuitiva se me ocurrió que la cosa debía funcionar de ese modo.
Extendiendo la idea a la ficción, ¿hoy es posible escribir una novela en la que no aparezca Internet?
Mi novela anterior se centra en un grupo de protagonistas jóvenes e Internet no aparece, es un protagonista nulo. En realidad, es la propia historia la que te demanda la presencia o no de Internet para jugar su papel. En las dos obras de Chirbes, que citaba antes, tampoco está presente porque no hace falta, sin embargo, hay otras en las que dsempeña un papel muy importante.
La última por hoy: ¿tienes ya en mente un nuevo proyecto?
Ahora mismo y después de haber publicado tres novelas de manera encadenada, la idea que tengo es la de parar. Llevo en mente un proyecto algo avanzado, muy personal, pero le voy a dedicar poco tiempo, no tengo ninguna prisa. Creo que publicar novelas muy seguidas provoca agotamiento porque no solo las escribes, también has de promocionarlas. Por otro lado, como mi principal fuente de ingresos no es la literatura, puedo permitirme ese lujo.


SOBRE XAVIER ALIAGA
Xavier Aliaga (Madrid, 1970), es periodista y escritor. Ha sido director de semanario, redactor, columnista, tertuliano de radio y televisión, comunicación política y cultural, guionista y algunas cosas más. Actualmente es EL responsable de Cultura del semanario El Temps. Ha publicado hasta la fecha cuatro novelas: ‘Si no ho dic rebente’, ‘Els neons de Sodoma’, ‘Vides desafinades’ (Premio de la Crítica 2011) y ‘El menú nom no és Irina’.